CAJÓN DE SASTRE DE UNA HORMIGA DISIDENTE E INDIGNADA



sábado, 28 de febrero de 2009

MELOSPLIQUEN




Cuando era niña pensaba que cuando fuese mayor entendería el mundo.
Después de algunos (bastantes) años, sigo sin entenderlo.Prefiero pensar que todavía soy una adolescente.

MCD 2008
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LOS CUATRO BESOS


El beso en la mejilla.No el de compromiso, ni formalismo convencional.

Es el beso de la amistad. Se expresa en una relación de igualdad, de compartir sentimientos y comprenderlos, de ser compañeros de viaje. Se da y se recibe la confianza del otro, su cariño y su solidaridad.

El beso en la frente.

Es el beso paterno o materno filial.
Transmite cuidado, seguridad y cariño. Predisposición para comprender, escuchar y ayudar. También es una bendición.

El beso en la mano.
Es el beso del respeto y la admiración así como del agradecimiento hacia nuestro guía, maestro o cuidador. También expresa devoción y servicio.

El beso en la boca.

El beso del amor y la pasión sensual. Transmite la entrega total, absoluta, en cuerpo, alma y espíritu. Es la expresión máxima de la energía y el deseo sexual.

Hay personas a las que podemos dar uno, dos o hasta tres tipos de estos besos. Es muy difícil encontrar alguien a quien podamos dar los cuatro tipos de besos en proporción parecida.
Muchísimo más difícil aún es que esa persona a la que podemos besar como a un amigo, un padre o un hijo y además con pasión sexual nos corresponda del mismo modo.
Los que lo consiguen se pueden considerar inmensamente afortunados. La felicidad que proporciona el amor absoluto e incondicional hace que no se desee nada más. Sin deseo no hay carencias y por tanto tampoco sufrimiento. La vida se completa, se llena y se vive plenamente. Felicidades!
Los que no lo han encontrado aún que no desesperen y que sepan que los besos no se dan solos, o sea, que pongan también de su parte. Si dos personas se miran y piensan “le besaría” pero ninguno lo hace están perdiendo la oportunidad. A besarse todos!!!
MCD 2009
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domingo, 22 de febrero de 2009

¿POR QUÉ AYUDAS A TU PRÓJIMO?



Imaginémonos a un grupo de personas, cada una de ellas metida a fondo en alguna obra de caridad o en algunas actividades políticas y sociales útiles, todos ellos por motivos altruistas. Si alguien les pregunta: “¿Por qué ponéis tanto empeño en ayudar al prójimo?”, obtenemos las siguientes respuestas. El primero dice: “Considero un deber y una obligación moral ayudar al prójimo.” El segundo replica: “¿Obligación moral? Al cuerno con las obligaciones morales. Lo que sucede es que Dios me condenará si veo como el prójimo es oprimido sin hacer nada al respecto.” El tercero replica: “A mí tampoco me preocupan cosas como los deberes o las obligaciones morales. Lo que sucede es que me dan mucha pena estas personas y trato de ayudarlas.” El cuarto dice: ”¿Por qué hago lo que hago? Para ser sincero, no tengo ni idea. Va con mi naturaleza el hacerlo de este modo. Es todo lo que puedo decir.”
Me gustaría comparar estas cuatro respuestas. Me encanta la última. Tiene un aire muy taoísta o zen. Se trata del sabio o santo verdadero que parece estar en total armonía con el Tao. Se trata de aquel que ayuda de un modo completamente natural y espontáneo sin tener consciencia de ello. Si existe Dios espero que deje que entre el primero en el cielo. Pegado a su rueda espero que lo haga el tercer hombre. Me parece un cierto tipo de budista; sin ser una persona moral es compasiva, aunque quizás tenga demasiada conciencia de ello.
Es interesante comparar al primero con el segundo. Ambos son muy asertivos, pero muy diferentes. El segundo, aunque algo brusco, es encantador y simpático. Me da la sensación de ser “el hombre con el corazón de oro” (como alguno de los papeles de Humphrey Bogar). Es realmente una persona muy cariñosa que de algún modo se avergüenza a la hora de admitir el hecho y no quiere parecer sentimental. Si yo fuera Dios, evidentemente, le dejaría entrar en el reino de los cielos.
Pero el primer hombre ¡Dios mío que monstruosidad! Siento ofender a los lectores que han crecido en una tradición puritana, pero no aguanto más. Las personas como el primer hombre son tan pomposas, vanas, egocéntricamente afirmativas, puritanas, inhumanas, egoístas, dominadoras y desagradables. Se trata de gente que actúa por “principios”. En cierto modo, son incluso peores que la gente que no ayuda a los demás. Si yo fuera Dios, evidentemente, también los dejaba entrar en el cielo, pero no enseguida. Primero los devolvería a la tierra unos años para que se “disciplinaran” un poco más.
Algunos lectores pragmáticos podrían decir “¿Por qué subrayar tanto el modo en que se dicen las cosas? ¿No va todo a un mismo sitio? ¿No es más importante en qué grado ayudas a una persona que los motivos o razones para hacerlo?” Mi respuesta es “No.” Considero que si los actos de las personas ayudan, pero se llevan a cabo con un espíritu equivocado, pueden a largo plazo convertirse en tan dañinos como los actos que no ayudan para nada. Creo que me he visto muy influido por el proverbio chino que dice: “Cuando el hombre incorrecto hace lo correcto, normalmente se vuelve incorrecto.”

Raymond M. Smullyan. Silencioso Tao.
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EL FARMACO QUE CURA DEL TODO NO ES RENTABLE


ENTREVISTA AL PREMIO NOBEL DE MEDICINA RICHARD J. ROBERTS

- La industria farmacéutica quiere servir a los mercados de capital...

- Como cualquier otra industria.

- Es que no es cualquier otra industria: estamos hablando de nuestra salud y nuestras vidas y las de nuestros hijos y millones de seres humanos.

- Pero si son rentables, investigarán mejor.

- Si sólo piensas en los beneficios, dejas de preocuparte por servir a los seres humanos.

- Por ejemplo...

- He comprobado como en algunos casos los investigadores dependientes de fondos privados hubieran descubierto medicinas muy eficaces que hubieran acabado por completo con una enfermedad...

- ¿Y por qué dejan de investigar?

- Porque las farmacéuticas a menudo no están tan interesadas en curarle a usted como en sacarle dinero, así que esa investigación, de repente, es desviada hacia el descubrimiento de medicinas que no curan del todo, sino que cronifican la enfermedad y le hacen experimentar una mejoría que desaparece cuando deja de tomar el medicamento.

- Es una grave acusación.

- Pues es habitual que las farmacéuticas estén interesadas en líneas de investigación no para curar sino sólo para cronificar dolencias con medicamentos cronificadores mucho más rentables que los que curan del todo y de una vez para siempre. Y no tiene más que seguir el análisis financiero de la industria farmacológica y comprobará lo que digo.

- Hay dividendos que matan.

- Por eso le decía que la salud no puede ser un mercado más ni puede entenderse tan sólo como un medio para ganar dinero. Y por eso creo que el modelo europeo mixto de capital público y privado es menos fácil que propicie ese tipo de abusos.

- ¿Un ejemplo de esos abusos?

- Se han dejado de investigar antibióticos porque son demasiado efectivos y curaban del todo. Como no se han desarrollado nuevos antibióticos, los microorganismos infecciosos se han vuelto resistentes y hoy la tuberculosis, que en mi niñez había sido derrotada, está resurgiendo y ha matado este año pasado a un millón de personas.

- ¿No me habla usted del Tercer Mundo?

- Ése es otro triste capítulo: apenas se investigan las enfermedades tercermundistas, porque los medicamentos que las combatirían no serían rentables. Pero yo le estoy hablando de nuestro Primer Mundo: la medicina que cura del todo no es rentable y por eso no investigan en ella.

- ¿Los políticos no intervienen?

- No se haga ilusiones: en nuestro sistema, los políticos son meros empleados de los grandes capitales, que invierten lo necesario para que salgan elegidos sus chicos, y si no salen, compran a los que son elegidos.

- De todo habrá.

- Al capital sólo le interesa multiplicarse. Casi todos los políticos - y sé de lo que hablo- dependen descaradamente de esas multinacionales farmacéuticas que financian sus campañas. Lo demás son palabras...

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sábado, 21 de febrero de 2009

SABIDURÍA


Cuentan que en los inicios el ser humano tenía la sabiduría de la divinidad, pero que no supo utilizarla correctamente. Dicen que, como castigo, los dioses se la retiraron y decidieron esconderla en algún lugar al que sólo se pudiera llegar con verdadero esfuerzo. Buscaron en las montañas más altas, en los abismos de los océanos, en el centro de la Tierra. Todos parecían demasiado accesibles. Finalmente optaron por ocultarla allí donde los altivos mortales nunca podrían imaginar: en el interior del propio ser humano.
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viernes, 20 de febrero de 2009

GUERREROS PACÍFICOS


Respecto a ese Buda que los escritores occidentales se han complacido frecuentemente en describirnos bajo el aspecto de un soñador indolente, de un nihilista elegante, que desprecia el esfuerzo, podemos considerarlo un mito. La tradición budista no guarda ningún recuerdo de un personaje semejante. El sabio que consagró 50 años de su vida a la predicación de su doctrina, y que murió después, con más de 80 años, en plena actividad, cayendo al borde del camino que recorría a pie mientras iba a llevar su enseñanza a nuevos oyentes, no se parece casi en nada al anémico desencantado por el que se intenta a veces sustituirlo.
De hecho, si lo considerásemos en sus principios esenciales, el budismo es una Escuela de energía estoica, de perseverancia inquebrantable y de audacia singular, cuya meta es entrenar “guerreros” que combaten el sufrimiento.
"Guerreros, guerreros nos llamamos. Combatimos por la virtud elevada, por el alto esfuerzo, por la sublime sabiduría. ¡Y por ello nos llamamos guerreros!"(Anguttara Nikaya.)
Y, según el budismo, la conquista de la sabiduría que para él se halla indisolublemente ligada al conocimiento, conduce infaliblemente a la destrucción del sufrimiento. Pero, ¿cómo nos llegará la voluntad de combatirla, si no le concedemos una atención seria, si en el intervalo entre dos dolores nos olvidamos, tomando un instante de placer, de que hemos sufrido la víspera y de que podremos de nuevo sufrir mañana? O también si, disfrutando egoístamente, de este paréntesis, permanecemos insensibles al dolor ajeno, sin comprender que, mientras existan las causas que producen dicho dolor, éste nos podrá alcanzar también a nosotros.
Por estas razones, el budismo atrae en primer lugar nuestra atención sobre el sufrimiento. Y no para empujarnos a la desesperanza, sino para hacernos distinguir bajo todas sus formas y todos sus disfraces al enemigo que tenemos que combatir.

EL BUDISMO DE BUDA
ALEXANDRA DAVID-NEEL
TRADUCTOR: ALFONSO COLODRÓN GÓMEZ
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domingo, 8 de febrero de 2009

NO CONFUNDIR


“Una fe débil, unida a un intelecto muy desarrollado, nos vuelve propensos a caer en el error, y a convertirnos en simples hacedores de discursos.

Una gran fe unida a un intelecto débil nos vuelve propensos a caer en el error, y a convertirnos en sectarios presos en el sendero estrecho del dogmatismo.

Un gran ardor en una enseñanza correcta nos vuelve propensos a caer en el error y a adoptar puntos de vista extremados y falsos.

La práctica de la meditación, si no está unida al saber, vuelve propenso a caer en el sopor estúpido o en la inconciencia.

No practicar lo que se ha aprendido y reconocido como la mejor enseñanza nos expone a ser vanidosos, a imaginar que poseemos la ciencia infusa y a considerar con desdén todos los conocimientos.

No experimentar una gran piedad (por todos los que sufren), nos expone a caer en el intelectualismo puro, y a buscar, egoístamente, la salvación personal.

No mantener el espíritu en el sendero intelectual expone a caer en el sendero vulgar del mundo.

No sofocar la ambición nos expone a dejarnos guiar por motivos mundanos.

Aquel que experimenta placer en recibir la visita de los que creen en él y lo admiran, se expone a caer en un orgullo mezquino y bajo.

El deseo puede ser confundido con la fe.

Un afecto egoísta puede ser confundido con el amor o la compasión.

Una detención en la actividad cerebral o un estado de inconsciencia pueden ser confundidos con el éxtasis de la esfera de la infinitud del espíritu.

Los fenómenos sensoriales pueden ser tomados por la revelación del Conocimiento.

Los hombres que se entregan a sus pasiones pueden ser tomados por naldjorpas, liberados de todas las leyes convencionales.

Las acciones que tienden a un fin egoísta pueden ser confundidas con manifestaciones de altruismo.

Las prácticas desleales pueden ser tomadas por métodos sabios.

Los charlatanes pueden ser tomados por sabios.”


FRAGMENTO DE:“INICIACIONES E INICIADOS DEL TIBET”de ALEXANDRA DAVID-NÉEL
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LA CUCHARA Y EL HAMBRE MUNDIAL



El consumo de carne implica cultivar muchísimas más hectáreas. Toneladas de proteínas que podrían ser consumidas directamente por el hombre son desperdiciadas cada día para alimentar a los animales; solamente el 10% de las proteínas y calorías con que alimentamos al ganado se vuelve a recobrar con la carne que comemos, el resto se pierde.
Según cifras de la FAO (Organización de las Naciones Unidas para la agricultura y la alimentación), para alimentar el ganado se utiliza el 95% de la producción mundial de soya y el 44% de la de cereales, es decir, los animales consumen 600 millones de toneladas de cereales anualmente, mientras entre 40 y 60 millones de personas mueren de hambre cada año.
En Estados Unidos, por ejemplo, más del 80 % del maíz y más del 95 por ciento de la avena que se cultivan son destinados al alimento de animales
Sólo el ganado del mundo consume una cantidad de comida equivalente a las necesidades calóricas de 8.700 millones de personas, es decir más que la población total sobre la tierra.
10 hectáreas sembradas en legumbres alimentan a 61 personas al día, mientras que las mismas 10 hectáreas con ganado alimentan sólo a dos personas.
Una hectárea sembrada en soya produce 5 kg. de proteína que alimenta a 70 personas. Una hectárea con ganado produce ½ kg. de carne que alimenta a 3 o 4 personas.
Por cada 16 kilos de cereales y legumbres dadas al ganado vacuno, sólo se obtiene 1 kilo de carne.
Cada vez que te sientas a la mesa es como si estuvieras en el cubículo de votación o en un campo de batalla. El consumo de carne, pasado olímpicamente por alto, tiene implicaciones económicas, políticas y sociales determinantes a la hora de evaluar la situación del país.

Una solución al deterioro ambiental.

CONTAMINACIÓN

La ganadería es uno de los principales agentes contaminantes. Cada segundo se generan 125 toneladas de residuos procedentes de la industria cárnica. Estos contaminan los ríos y producen gases tóxicos como amoníaco, metano y dióxido de carbono, contaminan la atmósfera, afectando la capa de ozono y contribuyendo al efecto invernadero.

AGUA

Más de la mitad del agua consumida en el mundo se emplea en la ganadería y regando tierras para obtener alimentos para el ganado. Mientras que para producir un kilo de carne son necesarios más de 20.000 litros de agua, para un kilo de trigo sólo hacen falta 227 litros, y para un kilo de arroz 454 litros.
Deforestación
300.000 km2 de selva tropical son destruidos cada año como consecuencia de la necesidad de pastos para ganado. Un vegetariano salva 4.000 m2 de árboles al año.

ENERGÍA
Para producir 1 kg de proteína por medio de la cría de animales se gasta 25 veces más recursos energéticos y naturales que para producir la misma cantidad de proteína vegetal. La producción de una sola hamburguesa gasta combustibles fósiles equivalentes a los necesarios para conducir un coche pequeño durante 32 km. o el agua suficiente para 17 duchas.
Sociedad.
Algunas personas que se oponen a los grupos armados de países latinoamericanos están patrocinando sin saberlo dichos grupos. Ya que ellos se financian de cosas abominables como el secuestro, la extorsión, el boleteo, el narcotráfico y la ga-na-de-ría. Por esta razón las marchas, las cartas y el lobby deberían ir acompañadas de un cambio en la dieta por un menú menos conveniente para estos grupos (y en general para gran parte de la clase dominante en los países de latinoamérica).
"Desde temprana edad, he aborrecido el uso de la carne, y llegará el día en que los hombres verán el asesinato de animales como ahora ven el asesinato de hombres."
Leonardo da Vinci.

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EVOCACIÓN


EVOCACIÓ

Quan els primers raigs de sol arriben a tocar les crestes més altes de les dunes encara fa fred i tot resta immòbil.
Però això no dura gaire temps. Només uns instants i els petitíssims grans de sorra inicien un ball arrossegats per la tènue brisa que comença quan la superfície escalfada pel sol contrasta amb l’aire fred de les fondalades, encara fosques, de les dunes.La llum es reflecteix a les partícules en suspensió i l’horitzó es perd darrere la lluentor de la miríada de diminuts cristalls de quarz. Sembla una tempesta de sorra, però només és el despertar del desert. Cap al migdia tot torna a la quietud nítida, imperturbable i esclafant de la calor més impenitent i sofocant.

Cuando los primeros rayos de sol llegan a tocar las crestas más altas de las dunas todavía hace frío y todo está inmóvil. Pero eso no dura mucho tiempo. Solo unos instantes y los pequeñísimos granos de arena inician un baile arrastrados por la tenue brisa que comienza cuando la superficie calentada por el sol contrasta con el aire frío de las hondonadas, aún oscuras, de las dunas.La luz se refleja en las partículas en suspensión y el horizonte se pierde tras el brillo de la miríada de diminutos cristales de cuarzo. Parece una tormenta de arena, pero solo es el despertar del desierto. Hacia el medio día todo vuelve a la quietud nítida e imperturbable de la calor más impenitente y sofocante.

MCD 2006

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LA PUERTA




Él intenta entrar empujando suavemente la puerta,
ella procura abrir solo lo imprescindible, sujetando el pomo para contener lo incontenible.
Ambos se miran y acuerdan en silencio no traspasar el umbral ni un centímetro, no ceder, no rendir, no empezar lo que nunca termina.
Ninguno se da cuenta de que es inútil empujar porque no hay puerta.
Él ya esta dentro, porque ella ya le dejó entrar en otro tiempo.

"El amor es la llave que abre la puerta y no la razón".


MCD 2007

Foto extraída de aquí.
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EL GUARDABARROS



Como casi todos los niños de ciudad, yo aprendí a ir en bici en un pueblo, en el de mi primo mayor, concretamente. El tenía una BH reluciente, llena de accesorios de dudosa utilidad para mí pero totalmente imprescindibles para él.

“¿Qué es eso?” le pregunté yo una vez que lo descubrí, totalmente ensimismado, pasando delicadamente la bayeta por su bici. “El guardabarros” me contestó sin dejar su tarea. “Y para qué sirve?” “Pues para guardar los barros! Qué pregunta!” Y se quedó tan ancho.
A mí me parecía una tontería eso de guardar los barros sobre todo porque después se pasaba un buen rato quitándolos con un palito primero y con un trapo húmedo después. Me quedé mirando a cierta distancia, y me pareció que las ruedas se transformaban en unos ojos gigantes que me miraban con sus correspondientes cejas metálicas, refulgentes. “Los guardabarros son las cejas de las bicis!” descubrí emocionada.

Hace un año decidí dejar el coche y comprarme una bici para los pequeños desplazamientos por la ciudad. “La quiere con guardabarros?” “No, no.” Contesté casi sin pensar. “Tiene razón,” me dijo el dependiente, “para lo poco que llueve aquí.” De repente, volvió aquella incertidumbre archivada en mi mente infantil, realmente, para qué servirá un guardabarros? Las tormentas de la última semana me dieron la respuesta y me sentí como aquella niña que, conforme fue creciendo, descubrió que las cosas son más prosaicas y simples de lo que nunca hubiera podido imaginar.
MCD 1998
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MODELO DE LA EVOLUCIÓN


Arbusto ramificado.
Sobre el verdadero lugar del hombre en la evolución del Reino Animal.

Charles Darwin representó la evolución como un “árbol de la vida”. Desde un tronco común, las ramas divergen en varias direcciones, y de cada una de ellas brotan numerosas ramificaciones. Refiriéndose al árbol de Darwin, el palentólogo Stephen Jay Gould dice que “en realidad se parece más a un arbusto ramificado”. El tronco y las ramas mas fuertes de un árbol no son muy flexibles; un arbusto enmarañado, con sus delicadas ramificaciones que retoñan en todas direcciones, está más próximo a nuestra idea habitual de la historia evolutiva.
Antes de Darwin, la historia natural estaba influida por la idea medieval de la gran cadena del ser, que disponía las cosas vivas según una jerarquía. El modelo era una escala o escalera. Las criaturas bajas (simples) ocupaban los peldaños inferiores; más arriba, aparecían en la escala criaturas progresivamente más próximas al hombre, pináculo de todas las formas de vida; sólo los ángeles u otros seres espirituales ocupaban una posición superior. Dios se hallaba en el peldaño más alto.
La cadena del ser constituía un sólido hábito intelectual difícil de quebrar. Los primeros evolucionistas, como Lamarck y Erasmus Darwin, transformaron la escalera en un ascensor. Se suponía que los animales aspiraban al siguiente peldaño superior, en una constante tendencia hacia lo alto. El mismo Charles Darwin constató que a veces imaginaba el desarrollo desde lo “menos perfecto hacia lo más perfecto” y recordaba que “nunca debía hablar de superior o inferior”.
Es imposible determinar si una almeja es “superior” a un mejillón, o un hámster más elevado que un musgaño. Cada especie es el producto de una historia singular, influida por el origen, hábitat, competencia, predadores, clima, oportunidades y suerte en el descarte. Los pinzones de las islas Galápagos, por ejemplo, divergieron de sus antepasados continentales hasta convertirse en granívoros o insectívoros, formar especies pisciformes, etc. De ninguno se puede decir que sea “superior” o “inferior”; simplemente, se adaptaron a distintos nichos en su nuevo entorno.
Lamarck medía el “progreso” evolutivo en función de la proximidad al hombre, una idea atrayente desde la perspectiva humana pero no muy leal con el resto de los seres vivos. (Las costumbres inveteradas mueren con dificultat; muchos textos siguen hablando de “primates superiores” o de “simios antropomorfos””).
Este error común en la comprensión de la evolución –una falacia que distorsiona la verdadera posición del ser humano en la naturaleza- puede corregirse mediante la representación del arbusto ramificado. Donde las ramas sean muy densas y se arracimen muchas especies emparentadas, tendremos un grupo próspero, irradiado a numerosos ninchos.
Cuando la mayoría de los ramilletes se extingue, dejando sólo una especie superviviente y unos poco fósiles, el procedimiento habitual ha consistido en reintroducir la antigua “escala” evolutiva. Los fósiles aparecen dispuestos en una línea directa, “progresando” o “ascendiendo” hacia la única rama superviviente. Es la ilusión del “finalismo”: la idea de que la especie evoluciona hacia una meta final, bien sea el caballo o el hombre moderno.
Si siguen perviviendo muchas especies emparentadas, nadie soñaría en disponerlas en una escala jerárquica que conduzca a la “más alta”. En la actualidad, por ejemplo, existen sobre la Tierra muchas especies de roedores y muchos antílopes diferentes. Nadie se pregunta cuál es el antílope o el roedor superior. Pero, como en el caso del Hommo sapiens sólo queda una rama, solemos considerarnos la meta o culminación de toda la evolución de los homínidos.En realidad, hubo muchas especies de criaturas antropoides, la mayoría de las cuales se extinguió. Nosotros somos la única rama superviviente de un ramillete en otros tiempos próspero, pero que casi llegó a extinguirse. Sin embargo, imaginamos la historia de nuestro linaje como si todas sus ramas tendieran a convertirse en lo que nosotros somos, el fin y cima del desarrollo evolutivo. Eso, dice Stephen Jay Gould, es “una pequeña broma que nos gasta la vida”.
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LA CONFABULACIÓN DEL AZAR


La casualidad aleatoria de los sucesos y acontecimientos que rigen el destino de nuestras vidas preocupó a narradores y sabios desde el comienzo de la expresión escrita: la conexión fortuita de efecto y causa, trabada como los grillos de una interminable cadena, explicaría no sólo el origen de nuestra presencia en el mundo sino también el de toda la historia humana. En un episodio del relato de “El rey, los siete visires, la favorita, el hijo del rey y el sabio Sindebad” incluido en una de las primeras versiones de Las mil y una noches, se nos refiere el exterminio recíproco de dos pueblos a causa de una gota de miel. Un comerciante de uno de ellos muestra al de un pueblo vecino un tarro de aquella elaborada por sus abejas, pero se le cae una gota al suelo: “Una avispa se precipita sobre ella. Un gato se arroja sobre la avispa. Un perro se abalanza sobre el gato y lo mata. El dueño del gato mata al perro. El dueño del perro mata al dueño del gato. El pueblo del dueño del gato clama venganza por su sangre vertida al pueblo del dueño del perro. La contienda se generaliza y todo el mundo muere, con excepción de uno que se arrepintió cuando su arrepentimiento ya no servía de nada”. El relato, con gran número de variantes, reaparece en numerosas tradiciones orales y literaturas de Oriente y de Occidente.

La razón se debate entre el determinismo y el azar. Nuestra existencia oscila entre los dos polos, sin decantarse por ninguno. En los tiempos modernos, los filósofos desde Pascal a Kierkegaard, se enfrentaron al dilema sin resolverlo. En dos relatos de El Aleph, Borges expone mejor que nadie la inconmensurabilidad del problema: “No hay hecho, por humilde que sea, que no implique la historia universal y su infinita concatenación de efectos y causas [...], que es tan vasta y tan íntima que acaso no cabría anular un solo hecho, por insignificante que fuera, sin invalidar el presente. Modificar el pasado no es modificar un solo hecho; es anular sus consecuencias, que tienden a ser infinitas”.

JUAN GOYTISOLO Babelia. El país, 11 de setiembre 2004
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EL TIEMPO


Atamos el ayer al mañana con eslabones de ansia, y no es el ahora, en rigor, otra cosa que el esfuerzo del antes por hacerse después; no es el presente, sino el empeño del pasado por hacerse porvenir. El ahora es un punto que no bien pronunciado se disipa, y, sin embargo, en ese punto está la eternidad toda, sustancia del tiempo.

Unamuno
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