CAJÓN DE SASTRE DE UNA HORMIGA DISIDENTE E INDIGNADA



martes, 13 de julio de 2010

LAS CADENAS DEL AMOR


Observa las relaciones que mantienes con tu familia, tu pareja y tus amigos. Revisa si esas relaciones te gustan. Si no son afectivas ni te sirven de apoyo, reflexiona sobre lo que puedes hacer al respecto. Piensa en lo que has aprendido y en los “regalos ocultos” que has recibido de las relaciones. Puede que te hayan servido para saber establecer barreras, superar retos o ser fuerte ante la oposición. Cuando cultivas el perdón y dejas atrás el pasado quedas libre para atraer relaciones afectivas y disfrutar de ellas en el presente.
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10 comentarios:

Pulgarcito soñador dijo...

Ya quisiera yo, quedarme con todas las relaciones que nomás me sacan sonrisas, y escaparme de aquellas que logran entristecerme...

Eastriver dijo...

Es cierto, y además es comprobable... Las ideas de cada uno y las luchas personales no deben ser incompatibles ni con el perdón ni con el amor. Si de repente nos damos cuenta de que lo son, significa que estamos haciendo algo mal. Gracias, Mercedees, por recordárnoslo.

R.A.B dijo...

Suscribo las palabras de Pulgarcito.
Pienso que toooooooooodas las relaciones que nos llegan son porque algo han de enseñarnos. Deshacernos de las que, supuestamente, estorban nuestro "crecimiento" (¿lo es realmente?) nos puede limitar. Es un tema delicado, y puede prestarse a muchas lecturas. Lo importante es que no se haga una lectura única, justamente.

NINA dijo...

Yo creo que de todas las relaciones uno aprende.
Sería muy aburrido quedarse sólo con las que te hacen reir, porque uno también necesita llorar. Además, sin el contraste cómo sabrías cuáles son buenas?

No sé... creo que las necesito a todas.

Isabel Martínez dijo...

Qué razón llevas, Mercedes, que existen muchas relaciones emponzoñadas y no sanas para el espíritu.
Como Pulgarcito, de algunas de esas me gustaría escapar, aunque no puedo. De las que puedo, me voy. De las que no, perdono y vuelven a encresparme, porque hay mucho egoísta suelto por el mundo cuyo único horizonte es su propio ombligo.

Besos, chica sabia y dulce.

P.D.- El cachorrito de hormiga es una preciosidad.

Isabel Martínez dijo...

¡Eh, y la hormiga que cocina también! Linda sonrisa.

Caruano dijo...

Yo, como llego tarde y he leído los comentarios, solo puedo decir que estoy de acuerdo con todos. Y sobre todo con Isabel cuando habla del cachorrito de hormiga y de la hormiga cocinera.

Besicos.

Mercedes Thepinkant dijo...

Pulgui,
en eso estamos.
Besito.

Ramón,
todas las relaciones tienen su evolución y efectivamente el perdón y el amor no deben faltar nunca.
A veces nos apegamos tontamente al dolor. Cuando el dolor ya ha cumplido su función (fundamentalmente de despertarnos) hay que dejarlo pasar.
Un abrazo.

RAB,

No se puede hacer una lectura única, es cierto, por eso hay que pararse, meditar y cuestionar siempre.
Un abrazo.

Nina,
siempre nos llega lo que necesitamos en cada momento pero a veces no somos capaces de dejar ir lo que ya no necesitamos. Los apegos, tanto al dolor como a la felicidad entorpecen el crecimiento y la visión correcta.
Un secreto: yo tampoco sé cuales son las buenas.
Un beso.

Isabel,
que bien que no te rindes, a mi me cuesta, a veces, perdonar.
Gracias por tu generosidad.
Un beso.

Caro Caru,
¡que diplomático! Así no vale.

Otro secreto: el cachorro de hormiga y la hormiga cocinera son la misma hormiga (con bastantes años por medio).

¡Ah! y tú nunca llegas tarde.

Besines

Khanda dijo...

Bueno, la teoría siempre es fácil y precisa. La práctica es mucho más complicada. La verdad es difícil aceptar el rechazo, no importa la medida o manera en que éste se produzca. Sinceramente, en estos momentos no me apetece nada crecer, ni desarrollarme.
He perdonado lo imperdonable, he salido victoriosa de una ruptura terrible, no he comprometido mi manera de ser, he superado mi dolor, he sido valiente y generosa, he vuelto a amar y me han usado para acrecentar el ego.

Difícil volver a dejar la puerta abierta, confiar. Confiar en que eres merecedora de algo bueno porque vas sin tapujos, sin mentiras, sin utilizar a nadie para ir cubriendo etapas o huecos. Yo no necesito a nadie, solo quiero. Pero parece que eso es algo terrible y pretencioso. Tendré que pagar semejante insolencia.

Mercedes Thepinkant dijo...

Khanda,
¿y con qué piensas pagar tu insolencia? No tienes crédito para eso, ni falta que te hace pagarlo.

Como le decía Clint Eastwood a Meryl Streep en Los Puentes de Madison: "No quiero necesitarte porque no puedo tenerte"

Besos