CAJÓN DE SASTRE DE UNA HORMIGA DISIDENTE E INDIGNADA



jueves, 15 de octubre de 2009

EL FIN DE LOS OPUESTOS (MATRIX REVELATIONS) & HERMAN HESSE


Como mantienen Gnosticismo y tantrismo, hombre y mujer no pueden encontrar la iluminación separados. Neo y Trinity representan la parte masculina y la femenina de la divinidad que combinadas dan lugar a una Rebis alquímica o entidad andrógina que logra la conjunción de los opuestos y el cese del tormento de la separación. El mensaje es que hemos de terminar con el enfrentamiento entre opuestos, tan del gusto de machistas y feministas y aspirar a una cierta “androginia mental”. Hablar de Neo y Trinity es también hablar de amor. Del amor entre hombre y mujer (eros) y del Amor divino y como sacrificio (agape), algo que en nuestra sociedad egoísta e individualista estamos olvidando y que aparece en múltiples momentos (en Matrix incluso homenajeando el beso revitalizador de La bella durmiente, sólo que invirtiendo los géneros). Y principalmente, del Amor como principio motor del Universo.
(Fragmento del artículo aparecido en la revista Namaste)
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"Antojábasele que toda existencia se asentaba en la dualidad, en los contrastes; se era mujer u hombre, vagabundo o burgués, razonable o emotivo; en ninguna parte era posible, a la vez, inspirar y espirar, ser hombre y mujer, gozar de libertad y de orden, guiarse por el instinto y por el espíritu; siempre había que pagar lo uno con la pérdida de lo otro y siempre era tan importante y apetecible lo uno como lo otro. En esto tal vez nos llevasen ventaja las mujeres. La naturaleza las había hecho de tal suerte que en ellas el placer daba por sí mismo su fruto y de la dicha amorosa venía el hijo. En el hombre, en lugar de esa sencilla fertilidad se hallaba el eterno anhelo. ¿Acaso Dios, que así lo había creado todo, era malo o enemigo, y se burlaba despiadadamente de su propia creación? No, no podía ser malo pues había creado los corzos y los ciervos, los peces y las aves, las flores, las estaciones. Mas esa grieta atravesaba de parte a parte toda su creación, ya porque ésta fuese fallida e imperfecta, ya porque Dios persiguiese con esa laguna y anhelo de la humana existencia determinados propósitos, ya porque debiera verse en ello la simiente del demonio, el pecado original. Pero ¿por qué ese anhelo e insuficiencia habían de ser pecado? ¿No nacía de ahí todo lo hermoso y santo que el hombre había creado y que devolvía a Dios como agradecida ofrenda?"
(...)
"Con cierto misterioso sentido adivinaba asimismo Goldmundo el misterio de su talento artístico, de su íntimo amor por el arte, de aquel rabioso encono que a veces sentía contra él. No por la vía del pensamiento sino por la de la sensibilidad, en muy variadas metáforas, adivinaba que el arte era una conjunción del mundo paterno y del materno, de espíritu y sangre; podía comenzar en lo más sensorial y conducir a lo más abstracto, o bien tener su inicio en un puro mundo de ideas y concluir en la carne más sangrienta. Las obras de arte realmente excelsas, que no eran simplemente hábiles malabarismos sino que estaban llenas del misterio eterno, como por ejemplo aquella Virgen del maestro, las obras de arte auténticas e indubitables presentaban aquella peligrosa y sonriente doble faz, aquella sustancia masculina-femenina, aquella integración de lo impulsivo y la pura espiritualidad. Y esa doble faz aparecería un día del modo más patente en la Madre-Eva, si alguna vez llegaba a esculpirla."
NARCISO Y GOLDMUNDO, HERMAN HESSE
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1 comentario:

Josep Galbas dijo...

Me alegra sobremanera tu fecundidad y la profundidad de tus elecciones. Cuando falta el tiempo para la propia pesquisa, aparece el aliado que comparte las suyas y ¿casualmente? encajan con mis inquietudes.
Gracias Mercedes.