CAJÓN DE SASTRE DE UNA HORMIGA DISIDENTE







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miércoles, 17 de agosto de 2016

LOS TRES MISTERIOS

El misterio del tiempo lo impregna todo. Se lo siente en cada piedra que tal vez fue testigo de los períodos glaciales, y del ictiosauro y del mamut. Se lo siente en el mañana que no vemos pero que tal vez nos ve y que puede resultar que es nuestro último día o, por el contrario, un día de algunos logros de los que hoy nada sabemos.
El misterio del pensamiento lo crea todo. Tan pronto como entendamos que el pensamiento no es una "función del movimiento" y que el movimiento mismo es sólo una función del pensamiento; tan pronto como empecemos a sentir la profundidad de ESTE MISTERIO, veremos que todo el mundo es una especie de vasta alucinación que no nos espanta ni nos hace pensar que estamos locos, solamente porque estamos acostumbrados a ella.
El misterio del infinito es el más grande de todos los misterios. El nos dice que todas las galaxias — todo el universo visible— no tienen dimensiones en comparación con el infinito; que son iguales a un punto, un punto matemático que no tiene extensión alguna, y que, al mismo tiempo, puntos que para nosotros no son medibles puede tener una extensión diferente y dimensiones diferentes.
En el pensamiento "positivista", hacemos esfuerzos para OLVIDARNOS DE ESTO, para NO
PENSAR EN ESTO.
En algún tiempo futuro, al positivismo se lo definirá como un sistema que nos permite no pensar en cosas reales y limitamos estrictamente al dominio de lo irreal y lo ilusorio.
TERTIUM ORGANUM, OUSPENSKY

sábado, 15 de enero de 2011

MEDITACIÓN TÁNTRICA

Una contemplación neutra

La contemplación propuesta es neutra porque es universal: el creyente, cualquiera que sea su religión, puede practicarla, lo mismo que el ateo.
La āsana de meditación usual es una posición sentada, pero esta vez se requiere la actitud fetal: el dibujo que vemos al pie no necesita comentarios, excepto para precisar que la columna vertebral en media luna repite aquí la forma que tenía en el útero materno. Es esencial, pues en alguna parte la memoria corporal asocia esta forma de la columna con el estado fetal y con su riqueza, que se trata de recuperar.

El tema: un paisaje nocturno. Imagino una playa desierta hace algunos miles de años. Ante mí se extiende la inmensidad del océano de los orígenes. Además de «esa sombría claridad que cae de las estrellas», añado al firmamente una delgada luna en cuarto creciente. Todo se refleja en el agua. Contemplo este espectáculo eterno y dejo lentamente que el cuarto creciente se convierta en luna llena, lo que me extrae del tiempo lineal y me inserta en el tiempo cíclico.

El aire es suave, la noche tan tibia como el agua. El océano respira: una ola suave se deshace sobre la playa, se estira, deja su espuma un instante y luego refluye hacia el mar. La siguiente vuelve a subir a la arena, deja su espuma y refluye, y así sucesivamente. El lector lo ha adivinado: la respiración acompaña cada ola. La ola sube y yo inspiro, la ola deja la espuma y yo retengo el aliento, la ola refluye y yo vacío mis pulmones, espero uno o dos segundos y luego reinspiro con la ola siguiente... El OM imaginado acompaña la inspiración y la espiración. Así, acunado por las olas, me integro a la vida marina hasta percibir que el océano es un gigantesco organismo viviente, cuna de toda vida y símbolo de lo Indiferenciado. ¿Tiempo que dura esta contemplación? El que quiera mientras me sienta bien...
Luego, en el horizonte, poco a poco el cielo palidece, después enrojece. Por último, con la majestuosa lentitud que tiene en la realidad, el Sol emerge y se eleva, glorioso, en el cielo sereno, limpio de nubes.
Contemplo su disco anaranjado encima del horizonte, y se vuelve esférico. Su dulce calor penetra el aire, el agua, la arena, envuelve mi cuerpo. ¡Qué felicidad este sol matutino! Sin embargo no olvido las olas, que marcan siempre el ritmo de mi respiración y el OM. Me impregno a la vez de vitalidad y de serenidad. Cuando mi mente se aparte por sí misma del sol y del mar, detendrá mi contemplación interior, abriré los ojos y volveré a vestirme, sin prisas, por supuesto.
Si esta contemplación se hace al atardecer, el guión es al revés: el Sol se hunde en el océano, el cielo crepuscular se oscurece, la noche calmada y serena apacigua mi mente La Luna llena decrece, se vuelve cuarto menguante y luego desaparece. En el firmamento las estrellas y los planetas brillan con toda su luz y animan el agua con sus reflejos. En el océano maternal y protector la vida se duerme. ¡Esta contemplación es insuperable para preparar un sueño feliz!

TANTRA, EL CULTO DE LO FEMENINO, Andrè Van Lysebeth

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KARMAN, NEGOCIACIÓN O TRANSMUTACIÓN
LÁGRIMAS DE ESTRELLAS, TANTRA COSMICO
LA ILUSIÓN DEL HACEDOR

lunes, 21 de junio de 2010

LES ERES DE GUARDIOLANS, JUNIO-10



SEMINARIO DE KARMA YOGA


Los principios del karma yoga son muy importantes en las prácticas del yoga. No deberías ambicionar y actuar al mismo tiempo. Pero eso no quiere decir que no tengas aspiraciones. Debes tener aspiraciones, pero no ambiciones. Porque si ambicionas, tendrás que hacer frente a las consecuencias, que van a ser muy fuertes. Si tienes éxito, te sentirás orgulloso, arrogante y vanidoso, seguro de ti mismo, superior a los demás. Esto es lo que les sucede a todas las personas que tienen éxito; se consideran superiores a los demás. Consideran a los otros inferiores; son inflexibles y obstinados. No puedes esperar que una persona de éxito cambie su forma de pensar o cualquier otro rasgo de su carácter. Por tanto, el éxito te proporciona todos esos cánceres; y el fracaso te ocasiona frustración, depresión y desesperación; también es un cáncer.

Por eso debes actuar sin deseo o ambición. Estos son los principios del karma yoga. No es un idealismo o una ideología, se trata de una realidad; pues si actúas de esa forma, tendrás una mente firme; en caso contrario, tendrás sin duda un montón de vibraciones mentales. El karma yoga no solo es bueno, es también correcto. No ambicionar y actuar correctamente no es solo bueno, no es solo una ideología, es lo correcto. Karma yoga no es en absoluto una ideología. Karma yoga es una realidad, porque te dice que algo en concreto es correcto y porqué lo es.

Existir es actuar. Incluso un objeto inanimado como una piedra, tiene movimiento. Los bloques fundamentales de la materia, las partículas atómicas, no son en realidad bloques inertes, sino un increíble complejo de formas de energía en constante movimiento. En consecuencia, el universo es un inmenso espacio vibratorio que se expande.
Puesto que, por definición, la vida es acción, incluso la aparente inacción debe entenderse como una forma de acción. El principio del Karma Yoga se aplica de forma universal. Esto significa que incluso los renunciantes de la tradición samnyâsa (ver artículo sobre el Samnyâsa Yoga), que se abstienen formalmente de toda actividad mundana, se hallarán inmersos en la acción y sujetos a sus acciones, a menos que su rechazo del mundo se efectúe bajo el espíritu del Karma Yoga.

La idea subyacente es que somos lo que somos a causa de lo que hacemos o, más bien, de “cómo” lo hacemos. En nuestras acciones, expresamos quién o qué somos (o imaginamos ser). En otras palabras, externalizamos nuestro ser interior, de tal forma que nuestras acciones son un reflejo de nosotros mismos. Pero no se trata solo de reflejos. Existe una “retroalimentación” entre nuestras acciones y nuestra propia esencia. Cada acción actúa sobre nuestro si-mismo y contribuye a la completa estructura de la persona que pretendemos ser.

La unión entre los actos y sus efectos se considera una ley férrea —o lo que se ha considerado como ley de causación moral. Parece que la ley del karma es el único aspecto inmutable del mundo en constante movimiento, el samsâra. Ella gobierna el cosmos en todos sus incontables niveles y solo la Realidad Transcendental misma se halla liberada de este peculiar ordenamiento.

El objetivo del Karma Yoga es la liberación a través de la acción. El término sánscrito correcto es naishkarmya, que significa literalmente “no-acción”. Pero este significado literal se presta a confusión, pues no es la inactividad lo que se quiere expresar aquí. Mas bien, naishkarmya—karma corresponde a la noción taoista de wu—wei, o inacción en la acción. Es decir, el Karma Yoga tiene que ver con la liberación dentro de la acción, o la transcendencia de las motivaciones egoistas. Cuando se transciende la ilusión del ego como sujeto que actúa, entonces se reconoce que las acciones ocurren de forma espontánea. Sin la interferencia del ego, su espontaneidad se presenta como un suave fluir. Por eso, los seres realmente iluminados, muestran una economía y elegancia de movimientos y actos que no se encuentra generalmente en los individuos no iluminados. Tras la acción del ser iluminado no hay un autor; se podría decir que el autor es la naturaleza misma.

La acción convertida en el espíritu de la auto-entrega tiene beneficiosos efectos invisibles. Eleva la calidad de nuestro ser y nos convierte en una fuente de crecimiento espiritual para los demás. Krishna, en el Bhagavad Gîtâ habla del trabajo del karma yogui para el beneficio del mundo entero. La frase sánscrita que utiliza es loka—samgraha, que significa literalmente “reunión mundial” o “unir a todo el mundo”. Lo que quiere expresar es que nuestra totalidad personal, mediante la auto-entrega, transforma de forma activa nuestro entorno social, contribuyendo a su propia totalidad.

Pero este no es el objetivo último del karma yogui; solo es un efecto intermedio de la práctica de la inacción en la acción.

Debe señalarse que la ley del karma no alienta el fatalismo, incluso aunque algunos individuos y escuelas hayan aceptado esta tendencia. Al contrario, es una llamada a asumir las responsabilidades del propio destino.

El Karma Yoga es el camino del servicio voluntario (seva), el modo que quizás esté mejor descrito en los Upanishads y particularmente en el Bhagavad Gîtâ, el evangelio clásico de la acción desinteresada. Por otro lado, el Bhagavad Gîtâ con su integración del Karma Yoga, el Bhakti Yoga y el Jñana Yoga, presenta una genuina innovación. Su enseñanza ha tenido una influencia constante sobre muchas otras tradiciones de la India.

Esta rama del yoga va disolviendo el ego. El karma yogui, actúa por solidaridad pero sin protagonismo. Es el amor permanente a todos y a todo sin esperar nada a cambio. Según la ley del karma, todo acto tiene su reflejo, su consecuencia. Actúa sobre la emotividad y controla la actividad.

La ventaja del Karma Yoga es que transforma la actividad egoísta, la acción basada en un objetivo que se traduce en karma, en acción generosa, libre del ego, que no produce ningún karma. Además, el Karma Yoga es conveniente para todos. Como señala Shri Krishna en el Bhagavad-Gîtâ, “nadie esta libre de la acción ni siquiera un momento”. La vida en un cuerpo se basa en la acción, e incluso el ermitaño mas aislado se halla constantemente envuelto en alguna forma de actividad, no importa cuan sutil sea. Está clara la ventaja del Karma Yoga para la ocupada persona de hoy, cuyas responsabilidades exceden ciertamente las del ermitaño.

Fragmentos extraídos de: http://www.abserver.es/yogadarshana/

What is Karma Yoga?




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Sobre Karma Yoga, Swami Vivekananda dijo: "Karma Yoga es purificar la mente por medio del trabajo" (Op. Cit. VIII-152).
Para un karma yogui es esencial mantener la ecuanimidad mental en todas las circunstancias y situaciones de la vida. Sri Krishna dijo: "Yoga es destreza en la acción" (B.G. II.50). Mantener la ecuanimidad es destreza en la acción. En Karma Yoga se requiere que uno ejecute todos los trabajos, todos los deberes de la vida sin ningún apego, motivo egoísta o deseo por los resultados de las acciones. El karma yogui es un dador, nunca espera retribución. El trabajo ejecutado con tal actitud se transforma en un "Yagna", sacrificio, y purifica el corazón. La Verdad se revela espontáneamente en el corazón purificado.
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martes, 15 de junio de 2010

EL ORÁCULO DE MINERVA


“Date el tiempo de concentrarte para escuchar, recibir y traducir en hechos la verdad y justicia que te serán reveladas”

«Desechada la corneja de la compañía de Minerva recibió la lechuza o mochuelo, porque esta ave ve de noche, y al sabio, entendido por Minerva, ninguna cosa se le debe esconder por encubierta que parezca; y porque así como esta ave está de día escondida y retraída en lugares oscuros, apartada de la conversación de las otras aves, así el sabio con deseo de la especulación se retrae a lugares solitarios, porque en la familiaridad y frecuencia de la gente no hay quieto reposo para filosofar; y porque el contemplar y considerar tiene más fuerza de noche que de día, y el ánimo muestra en este tiempo más vigor, por esto se denota esto más con estas aves nocturnas que con otras.»


Filosofía secreta, 1585, Juan Pérez de Moya

domingo, 16 de mayo de 2010

LA VISIÓN DE LO REAL



"Vuelve tus ojos hacia tu interior e intenta comprender que no eres sino consciencia pura. Aquellos que poseen una inteligencia superior perciben el Sí en el instante en el que escuchan a su guru hablar de él. Cuando hablo de ojos no me refiero a los ojos físicos; el ojo al que me refiero es el de la mente, ese ojo gracias al cual uno puede ver durante los sueños. Volver el ojo hacia dentro significa volver la mente hacia dentro, ya que ésta es la única manera de ver lo que ocurre dentro de uno. Cuando una persona quiere mirar algo lo primero que hace es desatender el resto de las cosas y enfocar su atención únicamente en el objeto elegido. Sólo entonces puede percibirlo. Sin este acto de concentración mental ni siquiera vería los objetos que tiene enfrente de él. Con el resto de los sentidos ocurre lo mismo. Cuando la mente está muy concentrada en algo no siente ni el placer ni el dolor. Una mente pura, concentrada en sí misma, es la forma propia del conocedor."

EL MISTERIO DE LA DIOSA TRIPURĀ
TRIPURĀ RAHASYA
Indica Books y José J. de Olañeta, editor
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martes, 4 de mayo de 2010

ATREVERSE A ESTAR PRESENTE


Incesante en el estudio y el análisis de las escrituras orientales y en la práctica de la meditación, un día ocurrió: "Tuve una experiencia muy intensa, desaparecieron los pensamientos, todas esas voces que continuamente hablan en nuestra mente, y percibí otra manera de estar en el mundo: la no dualidad, y fui adquiriendo una reacción más libre, aprendí a estar presente". A partir de entonces Iván Oliveros se convirtió en Sesha, abandonó la ingeniería y se dedicó a profundizar, escribir y comunicar qué pasos hay que seguir para alcanzar ese estado de presencia. Lo explicará, a través de un diálogo con Àlex Rovira, el próximo 9 de mayo en L´Auditori de Barcelona (www.inspiraconciencias.org).

¿La conciencia es innata al ser humano?

Sí, es una red de interacción en la que el ser humano está integrado y que produce en sí misma una condición profundamente inteligente. Desde este prisma no tienes que echar mano de un ser más inteligente, de un creador.

Ese es su tema: la no dualidad.

Cuando interpretas el mundo con el marco de la dualidad, determinas que una cosa es el que percibe y otra lo percibido.

Yo, y todo lo demás.

Exacto. Pero en Oriente hay otras formas de percepción, que se establecen creando nuevos estados de conciencia en los que la relación observador y observado cambia.

Tradúzcamelo a lo práctico.

Cuando conduces, si no reaccionas a cada curva te estrellas. De igual manera, en la práctica, estos estados de percepción se traducen en no estar en Babia, en no estar en las nubes, en estar presente, en vivir acorde con la intensidad de cada instante, en convertir cada momento en único.

Bueno, todos lo pretendemos.

El problema no es pretenderlo, sino lograrlo. Cuando ves una película y estás absorto en ella, no te das cuenta de que tú estás ahí, estás sin pensarlo. La atención constante a un objeto diluye tu sentido del yo; entonces surge una percepción diferente que se traduce en estar atento, vivo. Eso se llama no dualidad, y aflora la sabiduría y la intuición.

Nos lo han explicado muchas veces, pero en la práctica se escapa.

La mente, tal como funciona, está constituida de hábitos, y esos hábitos producen condicionamientos. Le es muy difícil a una persona salirse de esa forma habitual de percibir e interpretar las cosas. Intente por un instante no ser consciente de nada.

...

Imposible, ¿verdad? Incluso se es consciente de que se está distraído. Hay una condición en usted que es permanente: la conciencia. La conciencia es un don que poseemos, una fuerza inherente de saber. Su capacidad de cognición está siempre presente y se puede experimentar de manera diferente.

Bien, ¿de qué manera?

Siendo simultáneamente objeto y sujeto de percepción, eso le hará libre.

No entiendo nada.

Cuando usted percibe el mundo, lo percibe desde usted; lo que no es usted lo llama mundo. El mundo es su objeto y usted el sujeto, y desde ahí interpreta el mundo: yo y todo lo demás. Bien, pues le haré una pregunta.

...

Cuando lee un libro y está absorta en él, ¿dónde está usted en ese instante?

Leyendo el libro.

Sí, de acuerdo, ¿pero Ima reconoce que es Ima la que lee el libro?

No, Ima está absorta en el libro.

Exacto, si estás absorto en algo interesante o bello, estás perdido en ese momento en la percepción misma, en el presente. Y en ese instante no puedes catalogarte como yo, ya que no tienes conciencia de ti mismo.

De acuerdo, ¿y?

Cuando estás absorto, concentrado, ocurre algo mágico y misterioso: no tienes conciencia de ti pero sí del mundo que percibes, y reaccionas ante él. ¡Eso es tan grato!

Pasa el tiempo volando, cierto.

Es la pérdida del sentido de dualidad, pero no ocurre voluntariamente. Ahora plantéese otra cuestión: ¿cómo prefiere vivir: así o pensando?... Si pudiera vivir como cuando está absorta, desde ese estado de sabia percepción, si pudiera caminar, cocinar, sentir, dormir, querer así, sería todo diferente.

¿Qué hay en esa entrega total?

Está el mundo.

... Casi lo entiendo.

La mente trata siempre de replegarse a cosas que ya ha pensado o sentido porque así se siente segura, e invade el presente con esos sentimientos y pensamientos. Cuando aprendes a estar presente, gozas de la condición de permitir a las cosas nacer y darles tiempo a morir, y gozarlas con intensidad.

Simplemente, estar presente.

Sí, y esto que parece una simpleza descarga la psique y el sistema nervioso y permite una calidad de vida superior. La presencia es conciencia, y te permite ver el mundo como es. Se trata de convertir lo que vives en lo fundamental, en el momento válido.

¿Y cómo se consigue?

Estamos acostumbrados a que las cosas se consiguen con esfuerzo, pero ¿qué esfuerzo hace usted para existir?

Ninguno.

El problema es que usted quiere conseguir algo que con los atributos que ya conoce es imposible alcanzar. Entonces, lo que yo le digo es: atrévase, simplemente experimente el mundo, atrévase a estar presente sin saber si eso la lleva a otro sitio o no; la suma de esos pequeños momentos la conducirá a esa forma de percepción libre.

¿Coleccionar instantes de presente?

Cuando alguien tiene el don de la escritura, escribe sin dudar, como si alguien le dictara, y eso provoca que el lector se pierda en ese mundo, se convierta en eso. Si tu don es ese, resta en esa perspectiva y fluye en ella, eso te arrastra al presente de manera innata.

Y cada persona tiene un don.

Sí, aproveche su don, aquello en que no duda. A lo mejor es amar, cuidar, trabajar, pescar, cocinar; advierta aquello que por don tiene de natural y en ello sumérjase, la ayudará. Aunque existir en sí ya es un don.


LA CONTRA DE LA VANGUARDIA DE 04/05/10

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EL MENSAJE DEL BHAGAVAD GITA ENTREVISTA A IVAN OLIVEROS
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jueves, 8 de abril de 2010

LA MEDITACIÓN TRANSFORMA EL CEREBRO A LARGO PLAZO



Are Holen, experto en estrés postraumático y creador de un método de meditación.

Fragmentos de la entrevista en La Contra de La Vanguardia del 08/04/10.

"Cuando meditas, partes concretas del cerebro emiten ondas theta, que alivian el estrés y a largo plazo producen una sustancial reducción de la ansiedad; aumentan la habilidad mental, impulsan la imaginación y la creatividad; reducen el dolor, producen un estado de euforia y estimulan la secreción de endorfinas.
Nos ponen en contacto con recuerdos que habíamos rechazado y que estaban en el fondo de nosotros mismos, emociones fuertes, traumas olvidados, de manera que nos permiten limpiar o unificar esa memoria.

¿La meditación modifica el cerebro a largo plazo?

Sí, lo transforma. Cómo te ves, cómo ves a los demás, cómo te relacionas, todo eso cambia con la meditación. Investigaciones recientes demuestran que las personas que meditan tienen más gruesa la capa de la corteza cerebral. Otro estudio demuestra que los meditadores viven más años.
La relajación permite que temas personales no resueltos afloren a la conciencia; entonces puedes resolverlos, pero no de una forma intelectual, sino a través de la actitud, que te hace ver las cosas de manera diferente. La meditación permite que cierta cantidad de creatividad se manifieste."

54 años. Soy noruego. Casado y con dos hijos. Licenciado en Psicología, doctor en Medicina y especialista en Psiquiatría. Profesor de Neurociencia en la Universidad de Trondheim. La educación es la herramienta para la prosperidad de un país. Creo en un Dios no punitivo.
Are Holen es un hombre de extremos, investiga los efectos de la meditación, relajación profunda, y el estrés postraumático. Fue requerido por el gobierno de EE. UU. tras el ataque a las Torres Gemelas y en Tailandia tras el tsunami para colaborar con el tratamiento psicológico inicial de los afectados; y ha trabajado como investigador en la Universidad de California. En 1966 creó la escuela ACEM, una organización voluntaria sin ánimo de lucro, un método no religioso de meditación y de mejora personal desarrollado por médicos y psicólogos que tiene actividades en diversos países, incluido España. Los estudios científicos realizados pueden consultarse en www.acem-med.cat/General.html
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La entrevista completa y mas cosas en el blog de Adriana Paoletta.

sábado, 27 de febrero de 2010

ARPILLERAS, MUJERES COSIENDO HISTORIAS




Mujeres de diversos países, orígenes, edades y culturas del barrio de Sant Roc de Badalona explican sus vivencias por medio del lenguaje común de la costura en la exposición: “Arpilleras, dones cosint històries”. Las arpilleras son tapices que tienen como soporte el tejido de arpillera, la tradicional ropa de saco.


La exposición puede visitarse entre el 19 de febrero y el 2 de marzo en el jardín del Palau Robert de Barcelona.
Los vecinos del barrio de Sant Roc, construido en 1962, vivían antes en zonas marginales de Barcelona y en un porcentaje muy alto, son personas de étnia gitana que conviven con grupos de otras procedencias.


La exposición es fruto del trabajo realizado por diversos grupos de mujeres del Ateneu del barrio. Las arpilleras que se exponen en el Palau Robert reflejan, con telas llenas de vida y color, las inquietudes de las mujeres por la familia, la salud, la formación, la vida social del barrio, las tradiciones y las costumbres culturales. También la memoria de los procesos migratorios que han vivido o recuerdos de la guerra y la postguerra.






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sábado, 30 de enero de 2010

LA EVOLUCIÓN DE LA CONCIENCIA, GURDJIEFF


Para un hombre de cultura occidental es difícil creer y aceptar la idea de que un faquir ignorante, un monje ingenuo, o un yogui retirado del mundo puedan estar en el camino de la evolución mientras que un europeo cultivado, armado de su “ciencia exacta” y de los últimos métodos de investigación, no tiene ninguna oportunidad y gira en un círculo del cual no puede esperar salir.
Eso es porque la gente cree en el progreso y en la cultura. Pero no hay ningún progreso, de ninguna clase. Nada ha cambiado en miles de años. Sólo la forma exterior cambia. La esencia no cambia. El hombre sigue siendo exactamente igual. La gente “culta” y “civilizada” vive movida por los mismos intereses que los salvajes más ignorantes. La civilización moderna está basada en la violencia, la esclavitud y las frases bellas. Pero todas las frases bellas sobre la civilización y el progreso no son más que palabras.




Los hombres son máquinas(1). Las máquinas son necesariamente ciegas, inconscientes. No pueden ser de otra manera y todas sus acciones tienen que corresponder a su naturaleza. Todo sucede. Nadie hace nada. El “progreso” y la “civilización”, en el sentido real de estas palabras, no pueden aparecer sino al término de esfuerzos conscientes. No pueden aparecer como resultado de acciones inconscientes y mecánicas. ¿Qué esfuerzos conscientes puede hacer una máquina? Y si una máquina es inconsciente, lo son también cien y mil máquinas y cientos de miles y millones de máquinas. Ahora bien, la actividad inconsciente de millones de máquinas se reúne necesariamente para el exterminio y la ruina. Es precisamente en las manifestaciones inconscientes o involuntarias en las que reside todo el mal.
...
Consideremos al hombre en el grado actual de su desarrollo. La naturaleza lo ha hecho tal cual es y tomado colectivamente, hasta donde podemos ver, así permanecerá. Los cambios que podrían ir en contra de las exigencias generales de la naturaleza sólo se pueden producir en unidades separadas.
Para comprender la ley de la evolución del hombre, es indispensable captar que esta evolución, más allá de cierto grado, no es en absoluto necesaria, es decir: de ningún modo necesaria para el desarrollo propio de la naturaleza en un momento dado.





La humanidad no progresa, ni evoluciona. Lo que nos parece ser progreso o evolución es una modificación parcial que puede ser inmediatamente contrabalanceada por una modificación correspondiente en la dirección opuesta.
La humanidad, así como el resto de la vida orgánica, existe sobre la tierra para los fines propios de la tierra. Y es exactamente lo que debe ser para responder a las necesidades actuales de la tierra.
Solo un pensamiento tan teórico y tan alejado de los hechos como el pensamiento europeo moderno (se refiere a 1916 aprox.), podría concebir la posibilidad de la evolución del hombre independientemente de la naturaleza circundante, o considerar la evolución del hombre como una gradual conquista de la naturaleza. Esto es completamente imposible. Ya sea que viva, muera, evolucione o degenere, igualmente el hombre sirve a los fines de la naturaleza, o más bien, la naturaleza se sirve igualmente –aunque quizá por motivos diferentes- de los resultados tanto de la evolución como de la degeneración. La humanidad considerada como un todo jamás puede escapar a la naturaleza, ya que aun en su lucha contra ella, el hombre actúa de conformidad con los fines de la misma. La evolución de grandes masas humanas está en oposición a los fines de la naturaleza. La evolución de un pequeño porcentaje de hombres puede estar de acuerdo con estos fines. El hombre contiene en sí mismo la posibilidad de su evolución. Pero la evolución de la humanidad en su conjunto, es decir, el desarrollo de esta posibilidad en todos los hombres, o en la mayoría de ellos, o aun en un gran número, no es necesaria a los designios de la tierra o del mundo planetario en general, y de hecho, esto podría serle perjudicial o aun fatal. Hay, por consiguiente, fuerzas especiales (de carácter planetario) que se oponen a la evolución de las grandes masas humanas y que las mantienen al nivel en que deben quedar.




Pero las posibilidades de evolución existen y se pueden desarrollar en individuos aislados, con ayuda de los conocimientos y de los métodos apropiados. Tal desarrollo puede efectuarse sólo en interés del hombre, en oposición a las fuerzas y, se podría decir, a los intereses del mundo planetario. Un hombre tiene que comprender esto: que su evolución no interesa sino a él. A ningún otro le interesa. Y no debe contar con la ayuda de nadie. Porque nadie está obligado a ayudarle, y nadie tiene la intención de hacerlo. Por el contrario, las fuerzas que se oponen a la evolución de las grandes masas humanas también se oponen a la evolución de cada hombre. Toca a cada uno el chasquearlas. Mas si un hombre puede chasquearlas, la humanidad no puede hacerlo. Ustedes comprenderán más tarde que todos estos obstáculos son muy útiles; si no existieran, sería necesario crearlos intencionalmente, porque sólo al vencer los obstáculos un hombre puede desarrollar en sí mismo las cualidades que necesita.
Tales son las bases de un concepto correcto de la evolución del hombre. No hay evolución obligatoria, mecánica. La evolución es el resultado de una lucha consciente. La naturaleza no necesita esta evolución; no la quiere y la combate. La evolución no puede ser necesaria sino al hombre mismo, al darse cuenta de su situación y de la posibilidad de cambiarla, cuando se da cuenta de que tiene poderes que nunca emplea, y riquezas que no ve. Y es en el sentido de lograr la posesión de estos poderes y de estas riquezas que la evolución es posible. Pero si todos los hombres, o la mayoría de ellos, comprendieran esto y desearan obtener lo que les pertenece por derecho de nacimiento, la evolución llegaría a ser otra vez imposible. Lo que es posible para cada hombre es imposible para las masas.

En cuanto a la evolución, es indispensable convencerse bien, desde el principio mismo, que nunca existe evolución mecánica. La evolución del hombre es la evolución de su conciencia. Y la “conciencia” no puede evolucionar inconscientemente. La evolución del hombre es la evolución de su voluntad, y la “voluntad” no puede evolucionar involuntariamente. La evolución del hombre es la evolución de su poder de “hacer”, y el “hacer” no puede ser el resultado de lo que “sucede”.

(1)- El concepto de Gurdjieff de “hombre máquina” se expondrá en un próximo post.
EXTRAÍDO DEL LIBRO: FRAGMENTOS DE UNA ENSEÑANZA DESCONOCIDA, Ouspensky
Se puede descargar en la barra derecha, abajo.
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viernes, 22 de enero de 2010

GURDJIEFF


UNA PREGUNTA SOBRE EL SABER ANTIGUO

En la vida de la humanidad hay períodos que coinciden generalmente con el comienzo de la declinación de las civilizaciones, cuando las masas pierden irremediablemente la razón y se ponen a destruir todo lo que ha sido creado en siglos y milenios de cultura. Tales períodos de locura, a menudo concordantes con cataclismos geológicos, con perturbaciones climáticas y otros fenómenos de carácter planetario, liberan gran cantidad de esta materia del conocimiento. Se hace entonces necesario un trabajo de recuperación sin el cual ésta se perdería. Es así como el trabajo de recolectar la materia esparcida del conocimeinto coincide frecuentemente con la declinación y la ruina de las civilizaciones.
Este aspecto de la cuestión es claro. Las masas no se preocupan del conocimiento, no lo quieren, y sus jefes políticos, en su propio interés, no trabajan sino para reforzar la aversión y el temor que ellas tienen a todo lo que es nuevo y desconocido. El estado de esclavitud de la humanidad está basado en este temor. Es hasta difícil imaginar el horror de esto. Pero la gente no comprende el valor de lo que pierde de esta manera. Y para captar la causa de tal estado, basta con observar cómo vive la gente, lo que constituye sus razones para vivir, el objeto de sus pasiones o de sus aspiraciones, en qué piensan, de qué hablan, a qué sirven y qué adoran. Vean a dónde va el dinero de la sociedad culta de nuestra época; dejando de lado la guerra (1914), consideren aquello por lo que se paga los más altos precios, a dónde van las muchedumbres más densas. Si se reflexiona un instante acerca de este despilfarro, entonces se hace claro que la humanidad, tal cual es ahora, con los intereses de los cuales vive, no puede esperar otra cosa que lo que tiene. Pero, como ya lo he dicho, nada de esto se puede cambiar.
...
He aquí un aspecto. El otro, como ya lo he dicho, se refiere al hecho de que nadie oculta nada; no hay el menor misterio. Pero la adquisición o la transmisión del verdadero conocimiento exige una gran labor y grandes esfuerzos, tanto de parte del que recibe como del que da. Y aquellos que poseen este conocimiento hacen todo lo que pueden para transmitirlo y comunicarlo al mayor número posible de hombres, para facilitarles su acercamiento y tornarlos capaces de prepararse para recibir la verdad. Pero el conocimiento no puede ser impuesto por la fuerza a aquellos que no lo quieren, y como acabamos de ver, el examen imparcial de la vida del hombre medio, de sus intereses, de lo que llena sus días, demostrará al instante que es imposible acusar a los hombres poseedores del conocimiento de que lo ocultan, de que no quieren transmitirlo o de que no desean enseñar a los otros lo que ellos mismos saben.
Quien desee el conocimiento debe hacer por sí mismo los primeros esfuerzos para encontrar la fuente, para aproximarse a ella, ayudándose con las indicaciones dadas a todos, pero que la gente, por regla general, no desea ver ni reconocer. El conocimiento no puede llegar gratuitamente a los hombres, sin esfuerzos de su parte. Ellos comprenden esto muy bien cuando sólo se trata de conocimientos ordinarios, pero en el caso del gran conocimiento, si es que admiten la posibilidad de su existencia, consideran que es posible esperar algo diferente. Todo el mundo sabe muy bien, por ejemplo, que un hombre tendrá que trabajar intensamente durante varios años si quiere aprender el chino; nadie ignora que para poder captar los principios de la medicina son indispensables cinco años de estudios, y quizás el doble para el estudio de la música o la pintura. Sin embargo, algunas teorías afirman que el conocimiento puede llegarle a la gente sin esfuerzos de su parte, que puede ser adquirido aun en el sueño. El mero hecho de la existencia de tales teorías constituye una explicación adicional del hecho de que el conocimiento no puede llegar a la gente. Sin embargo, no es menos esencial comprender que los esfuerzos independientes de un hombre por alcanzar lo que fuese en esta dirección, por sí mismos, no pueden dar ningún resultado. Un hombre no puede alcanzar el conocimiento sino con la ayuda de aquellos que lo poseen. Esto debe ser comprendido desde el comienzo mismo. Hay que aprender de los que saben.
FRAGMENTOS DE UNA ENSEÑANZA DESCONOCIDA, Ouspensky


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sábado, 14 de noviembre de 2009

INCONVENIENTES DEL CONSUMO DE CARNE



¿Es indispensable comer carne?

Es cosa admitida que los aminoácidos son indispensables, pero no existen solamente en los cadáveres de animales despedazados. No tengamos miedo de las palabras: el carnívoro devora efectivamente cadáveres de animales, a menudo muertos hace largo tiempo. ¿Qué inconvenientes brotan de ello?

1. La carne, es decir, el músculo, es un alimento univalente que contiene pocas vitaminas y sales minerales; su asimilación perjudica a nuestras reservas de esas substancias vitales de las que nuestra alimentación está, a menudo, poco provista, porque la industrialización parece ingeniarse en eliminarlas por refinación, cocción demasiado prolongada a altas temperaturas o tratamientos "industriales" que desvitalizan y desmineralizan los alimentos.

2. La carne encierra un exceso de proteínas (animales, por definición), lo que perturba el metabolismo y provoca la producción de toxinas (purinas o desechos úricos, causa de reumatismos).

3. Los músculos de los cadáveres contienen todos los desechos orgánicos del animal muerto y especialmente la xantina, violento veneno.

4. La carne es un excitante: esto es lo que hace que la apreciemos. Como todos los excitantes, después de la euforia sobreviene la fase depresiva y, para restablecer ese bienestar engañoso, se recurre a otros excitantes (té, café, tabaco) o a la sustancia "eufórica" por excelencia, el alcohol. El consumo de carne, de alcohol, de tabaco, de café, etc., van parejos, porque la utilización de uno produce el recurso de los demás.

5. En su forma natural, la carne es sosa, insípida, y sólo llega a ser consumible cocida, frita o asada, y siempre sazonada. Cruda no es comestible sino fuertemente condimentada, acompañada de pickles y de salsas de todo género que contienen substancias agresivas para el organismo. Ningún animal carnívoro salvaje comería carne salada o sazonada con pimienta.

6. Es imposible alimentarse con carne excluyendo todo producto vegetal. El ejemplo de los esquimales o de los kirghizos no puede ser evocado, porque esos pueblos son carnívoros por necesidad absoluta. Además, no comen únicamente los músculos sino que además beben la sangre y consumen las entrañas y los órganos. Los esquimales comen el estómago y el intestino con su contenido. La duración media de sus vidas se sitúa entre los 20 y los 26 años: mueren víctimas de arteriosclerosis causada por el exceso de carne en su alimentación. Los animales carnívoros devoran su presa entera y encuentran las proteínas, hidratos de carbono, grasa, vitaminas y sales minerales menos en los músculos que en la sangre, el hígado, el bazo, los riñones y la médula. A menudo llegan hasta a triturar los huesos, y en todo caso, los tejidos cartilaginosos.

7. Carne, huevos, pescado tienen una característica común: abandonados a sí mismos esos artículos se pudren muy pronto. La leche no "se pudre", se vuelve agria, lo que es muy diferente; en cuanto a los cereales, enmohecen o fermentan igual que las frutas y legumbres. El mayor inconveniente de la putrefacción proviene, no de la alteración del gusto, sino de las toxinas muy nocivas producidas por los bacilos de la putrefacción. El laboratorio del Instituto Americano de la Salud Pública ("Publio Health Service in USA") -que no puede ser tachado de parcialidad- ha efectuado investigaciones bacteriológicas para establecer el número medio de bacilos de putrefacción contenidos en un GRAMO de los siguientes productos:

Bife (bisteck). 1.500.000 bacterias por gramo

Carne de cerdo, 2.800.000 bacterias por gramo

Hígado de bovinos, 33.000.000 bacterias por gramo

Hamburguesas, 75.000.000 bacterias por gramo

Hígado de cerdo, 95.000.000 bacterias por gramo

Pescado, 110.000.000 bacterias por gramo

Huevos (de algunos días), 200.000.000 aproximadamente, t/m.

Pues bien, esos bacilos de la putrefacción son nuestros peores enemigos. Colonizan el intestino grueso por miles de millones, proliferan allí, modifican la flora bacteriana original que debería comprender una mayoría de bacilos de la fermentación, capaces de atacar la celulosa y que no secretan toxinas. Cuando una putrefacción se instala en el intestino grueso, las toxinas, producidas en abundancia, se filtran a través de la membrana intestinal y van a envenenar, lenta pero seguramente, todo el organismo; se convierten en la causa directa de innumerables alteraciones orgánicas debilitando el terreno y creando las condiciones favorables a la eclosión de la enfermedad.
Los servicios higiénicos, después del paso de un carnívoro de "buena ley", permiten apreciar el olor, o más bien la fetidez, que se desprende de ellos. Las deposiciones normales deberían ser casi inodoras. Esta putrefacción es, a menudo, el origen del estreñimiento obstinado de que sufren tantos civilizados, porque la digestión de la carne entraña un déficit en materias fecales en el intestino, lo que perturba el peristaltismo normal. El vegetariano que se aparta de su régimen durante algunos días, constata inmediatamente un cambio de color y de olor, así como dificultad en la evacuación intestinal.

8. Agreguemos, para aquellos que lo admiten, que ingiriendo carne usted absorbe vibraciones animales que entraban el desarrollo espiritual.

APRENDO YOGA, ED. URANO, André Van Lysebeth
El libro se puede descargar aquí.


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viernes, 13 de noviembre de 2009

EL COMIENZO DEL YOGA


La mayoría de personas creen que el Yoga comienza con disciplina y autocontrol, con Asana y pranayama. Sin embargo, el Bhagavad Guita sostiene que el Yoga empieza en el momento en el que se afrontan grandes desilusiones; cuando uno está completamente desilusionado con la vida; cuando está deprimido y todo lo ve oscuro; cuando la mente está en un punto de ruptura. El intento de salir de la situación es el comienzo del Yoga.

Swami Satyananda
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viernes, 2 de octubre de 2009

¿QUÉ HAS APRENDIDO AL LEER EL VEDANTA?




¿Qué has aprendido al leer el Vedanta? Sigues ansiando los buenos manjares, tu mente se ve inundada de deseos. Y, aún después de la muerte, tu sed no se verá satisfecha. Quieres gozar de fama en el mundo. Estás dominado por tus sentidos, y tu mente te mantiene bajo su control. Realmente, no has hecho auténtica sadhana. ¿Qué has aprendido al leer el Vedanta?

Tus preocupaciones no te han abandonado, ni han desaparecido el miedo o la tristeza. Sigues siendo un necio que se aferra a su concepto de “yo soy así” y “esto es mío”. Permaneces igual de apegado al cuerpo. ¿Qué has aprendido al leer el Vedanta?

No alcanzas a distinguir entre lo real y lo irreal. Ni sabes lo que es el Ser y el No Ser. Te abrazas a tu orgullo y el ego es tu querido compañero. Has bebido el veneno de la presunción pero no has degustado el néctar de la acción correcta, ni tienes fe en las palabras de tu Guru. ¿Qué has aprendido al leer el Vedanta?

Bhola, escucha. Contempla y medita en el Ser. Olvídate de todo el mundo: alcanza el Ser. Al establecerte en el Ser, habrás leído todo el Vedanta. Pero si no vives en el Ser ¿Qué habrás aprendido al leer el Vedanta?

Bholanath, poeta hindú.

Las mismas consideraciones pueden aplicarse a cualquier otra doctrina.

MCD
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jueves, 17 de septiembre de 2009

AHIMSA, GANDHI


Ahimsa, concepto hindú traducido habitualmente como no violencia y que es central en el pensamiento gandhiano, resume la vocación de absoluto respeto hacia toda entidad viviente, ya sea humana o animal, pues la vida es considerada como Una y Sagrada. Expandido y enriquecido a través de la historia, equivale a un estado moral que inhibe todo acto que pueda perjudicar a cualquier criatura.

“La vida es una aspiración. Nos impulsa a buscar la perfecció, con todas nuestras fuerzas. Nuestras debilidades y limitaciones no nos autorizan a rebajar ese ideal. El que liga su destino con la ahimsa, ley del amor, ayuda a vencer las fuerzas de la destrucción y a hacer progresar las fuerzas de la vida y del amor. Por el contrario, quien sólo sueña con la violencia, deja sueltas todas las energías maléficas que siembran la muerte y el odio.

Resulta imposible identificarse con todo lo viviente, sin una purificación personal. Si uno no se purifica, es inútil y quimérico observar la ahimsa. Si uno no es puro de corazón, nunca podrá realizar a Dios. Dicha purificación debe ejercerse en todos los planos. Y entonces, gracias a su virtud eminentemente contagiosa, conduce a una purificación de todo lo que nos rodea.”

GANDHI, Reflexiones sobre la no violencia.
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lunes, 24 de agosto de 2009

FRACTAL IV


El camino psíquico y psicofisiológico que recorre la respiración rápida es equivalente al que se ha observado en matemáticas, en física, en biología y en otros ámbitos donde la iteración ocupa un lugar importante para alcanzar realidades más ordenadas que las iniciales. Se trata de un proceso basado en repetir, en iterar, un mismo patrón innumerables veces -cálculo matemático, movimiento de un modelo físico, crecimiento de una población animal…- se llega a una situación de caos, de absurdo sin sentido. Hasta hace unos años el camino analítico se detenía aquí. Después del caos no podía haber nada, se pensaba.Iterar un patrón, sea matemático o biológico conduce al caos. Respirar rápido sin parar lleva, en un primer término, a un estado de mareo, vértigo, tal vez convulsiones físicas y pérdida de orientación: caos. Hasta hace pocos años, el análisis matemático se quedaba aquí. Mas allá del caos no podía haber nada. Pero recientemente, gracias a los ordenadores, se ha podido repetir una misma operación hasta el infinito y se ha descubierto con estupefacción que tras el caos aparece un orden similar al original pero mucho más complejo y estable (ESCOHOTADO, 2000). Descubrimos que la realidad está formada por una profundidad insondable de planos repetidos. Los fractales son los gráficos de estas nuevas realidades. Se ha descubierto de forma incontestable que el caos es una gran puerta abierta a la complejidad.
Dr. Josep María Fericgla, La respiración catártica, entre la biología y la cultura

miércoles, 8 de julio de 2009

EL GEN DE DIOS



«La majoria de les religions es basen en qüestions culturals no innates, que poden ser extremadament perjudicials»

Un abisme insalvable separa avui dia ciència i religió, però al genetista molecular Dean H. Hamer li agrada viure al límit. El seu darrer llibre El gen de Dios (La Esfera de los libros, 2006) no comença en un esterilitzat laboratori blanc, sinó en un monestir japonès on un monjo alemany viu una vida d’austeritat consagrada a la meditació zen. Segons la tesi central de Hamer, la recerca de la il·luminació que emprèn el jove monjo té tot a veure amb la seqüència de bases codificada al seu ADN.
Hamer creu que ha descobert un vincle entre l’espiritualitat i un gen anomenat VMAT2. En un estudi realitzat a 1.001 subjectes, el 28%, que portava una certa variant de VMAT2 –una base C en lloc de A–, mostrava significativament més tendències espirituals davant un qüestionari. Alguns expressaven amor a la natura i un sentit d’unitat amb el medi; altres tenien una tendència quasi mística a submergir-se completament en qualsevol tasca i a perdre tot sentit del temps i l’espai. En la majoria dels casos, aquests trets tendien a correlacionar-se, assenyalant que els subjectes amb «al·lel espiritual» de VMAT2 tenen un caràcter psicològic diferent que els seus homòlegs de base A.
En els resultats de Hamer crida l’atenció que no apareguera cap relació entre el suposat «gen diví» i el comportament religiós tradicional: creença en la Bíblia, assistència regular a l’església o adhesió al dogma oficial. Tal com escriu Harmer, «aquest va ser un resultat sorprenent… Contràriament al que la gent sol creure, als nens no els ensenyen a ser espirituals els seus pares, professors, sacerdots, imams, ministres o rabins, ni tampoc la seua cultura o societat... el nucli de la qüestió deu trobar-se de bon començament. Deu formar part dels gens.»

El gen de Dios, Dean Hamer
Traducció de Rosa Cifuentes. La esfera de los libros. Madrid, 2006. 303 pàgines.


“La mayoría de las religiones se basan en cuestiones culturales no innatas, que pueden ser extremadamente perjudiciales”.

Un abismo insalvable separa hoy en día ciencia y religión, pero al genetista molecular Dean H. Hamer le gusta vivir al límite. Su último libro “El gen de Dios” no empieza en un esterilizado laboratorio blanco, sino en un monasterio japonés donde un monje alemán lleva una vida de austeridad consagrada a la meditación zen. Según la tesis central de Hamer, la búsqueda de la iluminación que emprende el joven monje tiene que ver con la secuencia de bases codificada en su ADN.

Hamer cree que ha descubierto un vínculo entre la espiritualidad y un gen llamado VMAT2. En un estudio realizado a 1.001 sujetos, el 28%, que tenía una cierta variante de VMAT2 –una base C en lugar de A-, mostraba significativamente más tendencias espirituales ante un cuestionario. Algunos expresaban amor a la naturaleza y un sentido de unidad con el medio; otros tenían una tendencia casi mística a sumergirse completamente en cualquier tarea y a perder el sentido del tiempo y el espacio. En la mayoría de los casos, estos tipos tendían a correlacionarse, señalando que los sujetos con “aliento espiritual” de VMAT2 tienen un carácter psicológico diferente que sus homólogos de base A.

En los resultados de Hamer llama la atención que no aparezca ninguna relación entre el supuesto “gen divino” y el comportamiento religioso tradicional: creencia en la Bíblia, asistencia regular a la iglesia o adhesión al dogma oficial. Tal como escribe Hamer, “este fue un resultado sorprendente... Contrariamente a lo que la gente suele creer, a los niños no les enseñan a ser espirituales sus padres, profesores, sacerdotes, imanes, ministros o rabinos, ni tampoco su cultura o sociedad... el núcleo de la cuestión debe hallarse de buen principio. Dios debe formar parte de los genes.
http://www.metode.cat//index.php?option=com_content&task=section&id=41&Itemid=95

lunes, 29 de junio de 2009

INSTRUCCIONES AL COCINERO DE UN MONASTERIO ZEN



Cuando cocinéis no miréis las cosas ordinarias con una mirada ordinaria, con sentimientos y pensamientos ordinarios. Con esta hoja de legumbre que tenéis en vuestras manos construid una maravillosa morada de buda y haced que este ínfimo grano proclame su ley.

Dicho de otra manera, si preparáis un pobre caldo de hierbas silvestres, que no os inspire ningún sentimiento de disgusto o de desprecio, y si elaboráis un rico y cremoso potaje, que vuestro corazón no salte de alegría; donde no existe apego, ¿cómo ha de haber hostilidad?. Así, cuando tenéis que ocuparos de una materia basta no la tratéis sin miramientos, mostrad hacia ella la misma diligencia y atención que mostraríais hacia un objeto precioso. Es importante que vuestro espíritu no cambie según la calidad del objeto. Si vuestro espíritu depende de las cosas, es como si cambiarais de actitud y de lenguaje según la calidad de la persona que os encontráis. Un comportamiento semejante no es el propio de una persona que practica la Vía.
(...)
Sin embargo, cuando estos fogosos y dispersos pensamientos retroceden y se vuelven sobre sí mismos, aunque no sea más que por un instante, nuestra naturaleza original aparece automáticamente y todas las cosas son iguales y armoniosas. Así es como dirigimos las cosas en lugar de ser dirigidos por ellas. Un espíritu aclarado y tranquilo no es ni tuerto ni ciego y abraza todos los aspectos de la realidad. La hoja de legumbre que tienes en la mano se convierte en el cuerpo sagrado de la última realidad y este cuerpo que tienes en la mano se vuelve simple legumbre. De la práctica de este maravilloso poder de transformación propia de la actividad del buda, se benefician todos los seres.
MAESTRO DOGEN

miércoles, 24 de junio de 2009

LOS PELIGROS DEL ALCOHOL

Los tibetanos, que no carecen de humor, ilustran con una anécdota divertida la importancia de la abstención de bebidas alcohólicas:
Un religioso se vio obligado por un demonio a infringir los preceptos budistas cometiendo a su elección uno de los tres actos siguientes: matar una cabra, tener relaciones con una mujer o beber alcohol. Después de reflexionar, el pobre hombre llegó a la conclusión de que la falta menor de las tres era sin duda beber la bebida prohibida. Así lo hizo y, cuando estuvo borracho se despertó en él la pasión carnal, se acostó con una mujer y después, para agasajar a su amante con una buena comida, mató la cabra.


Alexandra David-Neel

miércoles, 3 de junio de 2009

LOS DERECHOS DEL LECTOR


LA BIBLIOTECA DE MI BARRIO

1-Derecho a no leer.

La libertad de escribir no debe ir acompañada del deber de leer. Se evitará considerar a priori cualquier individuo que no lee, un bruto potencial o un cretino contumaz.

2-El derecho a saltarse las páginas.

Uno puede saltarse perfectamente los párrafos, páginas o partes del libro que no le interesan.

3-El derecho a no terminar un libro.

Hay 36.000 motivos para abandonar una novela antes del final: la historia no interesa, sensación de haberla leído antes, no gusta el tema... ¿Un libro se nos cae de la mano? Que se caiga.

4-El derecho a releer.

Se puede releer simplemente por el placer de la repetición, la alegría del reencuentro.

5-El derecho a leer cualquier cosa

Se pueden leer malas novelas. A cierta edad pueden estimular el saludable vicio de la lectura.

6-El derecho al bovarismo (enfermedad de transmisión textual).

La satisfacción inmediata y exclusiva de las sensaciones. No porque una joven coleccione novelas rosa acabará tragándose una cuchara de arsénico.

7-El derecho a leer en cualquier lugar.

Un ejemplo vale mas que mil palabras: el soldado Fulano se presenta voluntario para limpiar las letrinas. Es un trabajo despreciable pero rápido. Un cuarto de hora de bayeta le permite leer las obras completas de Gógol.

8-El derecho a hojear.

Coger cualquier volumen de la biblioteca y hojearlo. Se puede abrir Proust, Shakespeare o Chandler por cualquier parte; seguro que proporciona cinco minutos interesantes.

9-El derecho a leer en voz alta.

Leer para uno mismo o para otros es un ejercicio estimulante.

10-El derecho a callarnos.

Absoluto derecho a no opinar sobre lo que se ha leído..

DANIEL PENNAC


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domingo, 3 de mayo de 2009

VIJÑANA BHAIRAVA TANTRA


44. Cuando la potencia del aliento se eleva, todo el conjunto de las diversas actividades se derrumba: poco a poco, en el momento en el que un hormigueo es sentido, la suprema voluptuosidad se propaga.

45. En el intervalo entre el "fuego"(comienzo del acto sexual) y el "veneno" (final del acto sexual), que se fije la Consciencia que no es otra cosa que gozo. Entonces la Consciencia se aísla, se colma de aliento, y se une a la beatitud del amor.

46. Al final de la unión, en el instante en el que acaba la absorción en la intensa energía de la mujer, es el Gozo de la Realidad de Brahman lo que se esta disfrutando: y es eso lo que se llama precisamente "gozo intimo".

47. Incluso en ausencia de una pareja, el flujo de felicidad puede producirse si se rememora intensamente la alegría y el gozo que nos han dado sus caricias, sus besos, sus abrazos (haciendo el delicado y difícil recorrido de retorno desde el gozo sensorial al gozo del Ser).
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