CAJÓN DE SASTRE DE UNA HORMIGA DISIDENTE E INDIGNADA



martes, 27 de octubre de 2009

EL HALLOWEEN Y LA PERVERSIÓN DE LOS ANTIGUOS MISTERIOS



La fiesta de los horrores es una veneración a los demonios.

Se dice que el Halloween tiene origen en la tradición celta. ¿Qué pueden tener en común las calles inundadas de gente vestida de brujas, vampiros y monstruos terroríficos o las feas farolas de calabaza, con la fiesta en armonía con la naturaleza que se celebraba en el Año Nuevo Celta? Únicamente que los celtas no gastaban cientos de dólares para adornar las casas con esqueletos y cuernos demoníacos y no enviaban a los niños vestidos de fantasmas para gastar bromas a los vecinos.

¿Qué significa Halloween? Halloween es la forma corta de “hallow evening”, en inglés “hallow” tiene varios sentidos: santificar, venerar, adorar, consagrar. Halloween puede ser traducido como la noche de la veneración. Teniendo en cuenta los disfraces que se usan es evidente que hablamos de una veneración de los demonios. Esa adoración en masa de los demonios se realiza en un momento muy importante porque en la antigüedad, el 1º de noviembre se celebraba el Año Nuevo.



SAMHAIN – LA FIESTA CELTA DEL AÑO NUEVO

Samhain etimológicamente significa “el fin del verano” y en el calendario celta es el nombre del primer mes del año, nombre que se le da hoy al mes de noviembre en irlandés. En el País de Gales, este momento se llama “Nos Calan Gaeaf” que significa “La noche del calendario de invierno”. En esa noche se consideraba que empezaba el invierno.
Se tenía que acabar de recoger las cosechas que hubiera hasta ese momento porque se consideraba que el aliento de los espíritus de la naturaleza que pasaban por encima de los frutos y las legumbres que no se habían recogido hacía que estas se secaran instantáneamente. Se entraba de este modo en un nuevo ciclo y la vida ya no se desarrollaba al aire libre, bajo la luz del sol ya que esta disminuía cada vez más. Las personas pasaban más tiempo en sus casas, los animales estaban encerrados en los establos y las plantas continuaban la vida en forma de semillas.
Los celtas, como todos en el pasado, sabían que como empezasen el nuevo año así iba a ser todo el resto del año. Por eso no lo celebraban con “fiestas” como hacemos hoy la mayoría de las personas. Para ellos era un momento de estar más conscientes de las fuerzas sutiles que gobernaban sus vidas y de pedirles ayuda. Se daban las gracias por la cosecha del año, se expresaban los deseos y se hacían previsiones.
En el momento en que se apagaban todos los fuegos en todas las chimeneas, los sacerdotes encendían un nuevo fuego donde se tiraban ofrendas para los dioses y objetos que expresaban los deseos y las peticiones de las personas. Al final de la ceremonia las brasas se repartían a todo el pueblo y servían para reencender los fuegos de cada hogar. Así se marcaba un nuevo comienzo.
La ceniza del fuego sacro que se había encendido inicialmente se tiraba en los campos para proteger el suelo y fertilizarlo.
En la mitología irlandesa se creía que en esa noche el escudo que separa el mundo material de los otros mundos estaba bajado. Por eso las almas de los muertos tenían entonces la posibilidad de visitar a los seres queridos que se habían quedado en la tierra. Era un momento propicio para realizar oraciones para los muertos y dejar comida y bebida en los sitios donde ellos vivían.




¿CÓMO HA SIDO ADULTERADA LA VIEJA FIESTA CELTA?

La creencia actual es que en Halloween los espíritus de los muertos y otros seres de otros planos pueden llegar a la tierra y buscar y poseer los cuerpos humanos. Por eso las personas no deben dormir esa noche, tienen que hacer fuegos y mucho ruido para protegerse de ese peligro. La idea de vestirse de demonios no se sabe cuando apareció ni de dónde. De todas formas no tiene lógica. Todos los textos antiguos de las religiones afirman que la finalidad que tenía llevar máscaras en las religiones primitivas era la de crear una conexión con la deidad o el ser que representa la máscara. Las personas que se disfrazan de demonios no hacen otra cosa que ofrecer a éstos sus cuerpos como puntos de manifestación en el plano físico. Es decir, ellos favorecen precisamente algo de lo que en realidad deberían protegerse o evitar.
Se afirma también que la antigua fiesta celta era una celebración del dios de la muerte Samhain. Pero no existe ningún dios de la muerte con ese nombre. Esa idea apareció en el año 1.770 y fue tan repetida que se convirtió en verdad. Los que han estudiado el fenómeno dicen que el dios Samhain fue creado en 1.770 por el coronel Charles Vallency, que quería demostrar que los druidas venían de Alemania. La idea, después fue asumida en 1.827 por Godfrey Higgins que tenía como argumento fuerte que los druidas venían de la India, por eso existe la similitud del nombre entre el dios védico Samana y el dios de la muerte que no existía en la tradición celta. Pero como sabemos el dios védico no se llama Samana y todo es un intento de demonizar otras tradiciones que no sean la cristiana.



LA ESPECULACIÓN DE LA IGLESIA A SU FAVOR PARA PARAR LAS TRADICIONES “PAGANAS”.

En sus comienzos, la iglesia estaba en un gran proceso de expansión y los deseos de conquistar nuevos territorios fueron llevados a cabo por los que conducían tanto antes como ahora el mundo de las sombras.
A pesar de todo el esfuerzo de la iglesia de imponerse, las tradiciones druidas de la zona estaban muy enraizadas allí y no podían ser fácilmente cambiadas. Uno de los papas tuvo una idea genial, en vez de luchar contra esas costumbres sería mucho más fácil introducir, en paralelo, fiestas cristianas. Con el tiempo se tendría que cuidar de que sólo las viejas fiestas perdieran la utilidad y la credibilidad. Así que en el año 1.837 el papa Gregorio IV decretó que el día 1 de Noviembre fuera el día que se celebrasen los martirios cristianos. El siguiente día sería otra fiesta: “El día de todas las almas”, (el día de todos los Santos), que es cuando se celebra el día de los muertos.
Como una de las armas de la iglesia ha sido siempre considerar todo lo que no corresponda con los dogmas establecidos por ella como negativo, se ha llegado poco a poco a la conclusión de que los druidas, que han sido sacerdotes iniciados en el misterio de la naturaleza, curanderos eruditos y con mucha fama en los pueblos, sean considerados maléficos y los espíritus de la naturaleza sean igualados con demonios.
En el momento presente, en muchos países cristianos, incluso en América del Norte y en América del Sur, se celebra en los días 1 y 2 de Noviembre “El día de todos lo santos”. En esa ocasión se va a la iglesia, se rezan oraciones para las almas de los seres queridos, se encienden velas, se llevan flores al cementerio y se limpian las tumbas. En otros sitios se han conservado las tradiciones antiguas, donde se da de comer a las almas de los muertos. En Tirol (Austria) se dejan pastas y dulces en la mesa y se calienta una habitación para que ellos se sientan bien hospedados. En Inglaterra la gente se arrodilla frente a las tumbas y limpia las lápidas con agua santa o con leche. En Rumanía, en la zona de Transilvania se limpian también las tumbas y se ponen flores encima y todo el mundo, grandes y pequeños, encienden velas y realizan oraciones en los cementerios.

Así es como se ha conseguido que un momento especial, con una gran carga espiritual, el momento del comienzo del año celta, sea transformado en una celebración del caos, y que bajo ese signo se manifieste todo el año.
Los que se dejan llevar por este juego y alquilan con toda inconsciencia sus cuerpos disfrazados a los demonios en el plano físico pueden sentir esos efectos en sus vidas. Como se ha conseguido impregnar las mentes de que los celtas y los espíritus de la naturaleza no son cristianos y por tanto tiene que ser maléficos, la iglesia lucha ahora con algo que es verdaderamente maléfico.
La presión social, la intensa propaganda mediática, las películas y los intereses comerciales hacen que las personas que celebran estas fiestas sean difíciles de convencer de renunciar a esta costumbre, que desde el punto de vista espiritual es maléfico.
Los Ángeles de luz nos protegen del impacto maléfico del Halloween.
Para compensar el impacto del Halloween, algunas de las escuelas de Yoga organizan esta semana “La Semana de los Ángeles”, una manifestación espiritual que se realiza en muchas ciudades y muchos países.
Con esta iniciativa, miles de personas comunican con las energías benéficas de los Ángeles. Así que cada uno de nosotros elegimos: el terror de los demonios o la bendición del paraíso.

Mario Stanciu – 2006

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"El miedo que nos trasmiten algunas películas de terror, producidas para el divertimento, a menudo es más nocivo de lo que parece. Pues fomentar miedo a algo desconocido e intangible nos aleja del conocimiento positivo de lo oculto y además hace bajar la vibración interna, dejándonos más débiles, más vulnerables y expuestos a nuevos miedos".

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