CAJÓN DE SASTRE DE UNA HORMIGA DISIDENTE E INDIGNADA



jueves, 6 de enero de 2011

TANTRA I


Uniendo el radical tan (estirar, extender) y el sufijo tra (que indica la instrumentalidad), tenemos tantra, literalmente, instrumento de expansión del campo de la conciencia ordinaria, a fin de acceder a lo supraconsciente, raíz del ser y receptáculo de poderes desconocidos que el tantra quiere despertar y utilizar.

Tantra significa [también] «oficio de tejer, tejido», y esto parece no tener relación alguna con una doctrina. El tantra percibe el universo como un tejido donde todo se imbrica, todo se sostiene, todo actúa sobre todo.

Para el tantra el universo es Conciencia y Energía asociadas. En la práctica, esto lleva al respeto total de toda vida, sea animal, vegetal o bacteriana. Cuando alguien perjudica cualquier forma de vida perjudica su propia vida: la ecología se vuelve cósmica.

Para el tántrico, el cuerpo es un templo viviente. Durante siglos, el drama de Occidente ha sido oponer la carne al espíritu, pero el tantra no ve frontera alguna entre los dos, ni siquiera una diferencia de naturaleza intrínseca. La salud, lejos de ser un lujo o el fruto del azar, se convierte en un deber. El primero de nuestros deberes. Un jefe de Estado que no se ocupe de la felicidad y la salud de su pueblo deja incumplido su primer deber. Y para «mí», potentado que reina sobre miles de millones de individuos celulares, el primer deber es asegurar la integridad, la salud y la felicidad de la república celular en general, de cada célula en particular. Es lógico que el hatha yoga, que nos da los medios para ello, provenga del tantra.

El tantra no aporta ningún dogma —felizmente—, pero eso no implica que un adepto tántrico deba rechazar los suyos, si los tiene. Si su religión se los propone, perfecto, pero el tantra en sí no se los proporcionará. El tantra, que entre otras cosas es una búsqueda de lo Real, no está, pues, en conflicto ni con la ciencia, ni con la religión: nada nos obliga a aceptar la idea de una conciencia que impregna todo el universo material. Para el tantra, la conciencia no es un principio metafísico, sobrenatural, sino una propiedad fundamental del universo material, en el sentido más amplio del término.

Nuestra civilización, basada en [esos] falsos valores de patriarcado, está en plena crisis, incluso en el plano material. Para evitar la autodestrucción, hay que volver a despertar el culto de la feminidad, que es el único culto que permite el pleno desarrollo tanto del hombre como de la mujer.

***

Fragmentos extraídos del libro: TANTRA, EL CULTO DE LO FEMENINO, de Andrè Van Lysebeth, que se puede descargar aquí.
 
MAS EN ESTE BLOG

PRACTICA SOBRE EL VIJÑANA BHAIRAVA TANTRA
VIJÑANA BHAIRAVA TANTRA (III) CRISTALIZANDO
SEMINARIO DE TANTRA YOGA

8 comentarios:

Joe dijo...

Maravillosa filosfía de vida. Sobre todo por el respeto a otras especies animales, vegetales y bacterianas.

jlg

Curiyú dijo...

Tejer una red, es para mi, un concepto trascendente. El individuo solitario y egoísta es el que empuja a la guerra, a la destrucción, a las miserias, porque sólo repara en sí mismo, jamás en el otro.
Un abrazo.

tula dijo...

Me ha gustado...,profundizaré es el tantra, pues lo conozco por encima.
un beso, un abrazo y que tus sueños se hagan realidad.

Mercedes Thepinkant dijo...

Joe,
creo que se perdió el verdadero significado de respeto. Tenemos que recuperarlo.
Saludos.

Curiýú,
eso es porque falta amor y compasión. Las personas más egoístas son las más desgraciadas. Creo que tendremos que tocar fondo para darnos cuenta.
Besos.


Tula,
como casi todas las cosas, el tantra se suele malinterpretar bastante. Pero tu sabes discernir.
Gracias por tus buenos deseos.
Besos

La sonrisa de Hiperión dijo...

Encantaor blog el tuyo, un placer haberme pasado por tu espacio.

Saludos y un abrazo.

Siddharta dijo...

Mercedes, sintonizo totalmente. Es un placer encontrar tanta sabiduria en tu blog. Me bajaré el libro. ¡Gracias!

Gassho.

Mercedes Thepinkant dijo...

Sr. Sonrisa,
encantaora soy... de serpientes.
gracias por pasar.

Siddharta,
el placer es mío de poder compartir lo que me emociona y me ayuda a crecer.
Te gustará el libro.
Un beso

J. G. dijo...

bien, pero siempre las civilizaciones