CAJÓN DE SASTRE DE UNA HORMIGA DISIDENTE







martes, 8 de diciembre de 2009

EL TEATRO DE LA VIDA


Me descubro a veces mirando la vida.
El espectáculo sigue fascinándome como cuando era niña.

No hay porque esperar que comience nada. Todo está en marcha.

Y cuando parece que no pasa nada yo me encargo de que ocurra.

Me gusta quitar la pieza de abajo...
***


Cada cierto tiempo le doy un tono nuevo a mi papel. Cojo las cosas con la mano izquierda para joder un poco a mi partenaire que tiene que improvisar de repente. Pruebo diferentes tonos, diferentes matices, me revelo y me revuelvo dentro del personaje. Está evolucionando conmigo pero en el fondo siempre es el mismo. El mismo papel para la misma obra. Nada cambia hasta que no sale perfecto, entonces se representa una y otra vez aunque nunca es igual.
¿Los otros papeles resultan más fáciles, mas interesantes, más lucidos? No para quien los representa.
Cada palo aguanta su vela. Bueno algunos aguantamos más velas de las que nos corresponden. ¿Dejamos que caiga una? A ver… probamos, nos atrevemos? Empieza tú, yo te sigo.
Con este disfraz no puedo casi moverme, me molesta la ropa. ¿Por qué ha de ser esta obra tan endiabladamente mojigata?
No me dí cuenta de lo absurdo de estas ropas hasta que mi vestido se enganchó en un reborde de la mesa y se rasgó en la tercera escena del primer acto. Me quedé petrificada un segundo. Seguí sin falda y no pasó nada. ¿El público no se enteró? Creyeron que era parte de la obra. TODO es parte de la obra. Ya no me vuelvo a poner la falda y no pasa nada. Da igual lo que hagas, por eso resulta divertido a veces, simplemente hay que atreverse a CAMBIAR algo y todo lo demás cambia también.


¿Encuentras el entreacto aburrido?

¿Donde está el apuntador?

Los músicos se cansaron de tocar, ahora nos corresponde a nosotros seguir con el espectáculo.

2 comentarios:

gabo dijo...

Hola Melisa, primera vez que entro a tu blog y me encanta. Por algún lado, alguien había notado, en relación a esto mismo de lo que vos hablás, cómo el inglés tiene este acierto que es la palabra play que se refiere tanto, a veces, al teatro, como al juego, e incluso a la interpretación, como en el caso de los músicos. Me gusta pensar en el juego como clave interpretativa de la obra que vivimos.
Un abrazo, hasta la próxima.

PÁJARO DE CHINA dijo...

Adorable Pink Ant, me hace bien leerte. No es una frase hecha: mi cuerpo recibe tus palabras y las agradece.

Agradece tu capacidad de asombro y tu vocación de juego. Tu voluntad de reinventarte sin dejar de ser vos misma.

Amanece en Buenos Aires. Llueve. Son las seis de la mañana y voy a meditar escuchando esta música de agua. Dos de mis perros duermen a mis pies. El incienso destila aroma a lavanda. El té verde serena mis sentidos.

Intento rozar la calma y la risa de Buda. Cada día.

Te abrazo muy fuerte.